Joie de Vivre

Mauricio, la isla más dulce del Índico

La caña de azúcar y el mar lo son casi todo en esta isla. Un auténtico paraíso rodeado de playas de arena blanca, un mar turquesa, hoteles encantadores y ciudades que todavía evocan su pasado hinduista.
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Fotografías de Sergi Reboredo

Apesar de estar ubicada en tierras africanas —a escasos 900 kilómetros de Madagascar—, uno tiene la impresión de haber llegado a Asia. En 1845 fue abolida la esclavitud en Isla Mauricio, lo que propició que muchos esclavos africa- nos volvieran a Madagascar y que miles de indios del sur de
la India se establecieran en la isla en busca de una mejor vida. Llegaron para cultivar los infinitos campos de caña de azúcar que todavía hoy predominan en todo el interior de la isla. Su presencia se hace todavía mucho más visible en las celebracio- nes, como la del Ganga Asnan, un festival llevado a cabo cada año a principios de otoño equivalente al rito del baño anual que los hindúes realizan en el río Ganges. Representa la ofrenda y la purificación en las aguas sagradas. A primera hora la playa de Belle Mare ya está repleta de familias de fieles que rezan sus oraciones mientras hacen ofrendas de velas, flores, incienso y fruta depositadas sobre piedras u hojas de plátano sobre la arena al filo de las mansas olas.

Los indios también son los encargados de cultivar los extensos campos de té ubicados al sur de la isla que gestiona la empresa Bois Cheri Tea Factory. Es una visita obligada para todos los amantes del té ya que se pueden visitar las plantaciones, hacer degustaciones y mediante un completo tour por todas sus instalaciones, observar el proceso de fabricación.

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La lengua oficial en Mauricio es el inglés, pero la mayoría de los comercios están rotulados en francés. También se habla el créole, una mezcla de francés con idiomas africanos y varios dialectos chinos. Como no podía ser de otra manera, la gastronomía es un fiel reflejo de este crisol de culturas. No es difícil desayunar un buen café au lait con croissants o buenos quesos, pero también hay deliciosos platos indios elaborados principalmente a base de pescado fresco y mariscos con el infal- table curry. La cocina créole no difiere demasiado de la nuestra. Un buen lugar para degustarla es Escale Créole, dirigida por Majo y Marie-Christine. Solo está abierto al medio día y suele estar lleno, por lo que conviene reservar. Recetas caseras, pro- ductos locales y buenos precios son las claves del éxito de este restaurante, por no hablar de la simpatía de sus anfitrionas.

Otro lugar recomendable es la fábrica de cerveza artesanal Flying Dodo. Aquí Oscar Olsen elabora las mejores cervezas artesanales de todo África. Conviene comenzar por la degustación de las tres cervezas típicas. Disfruté mucho probando la rubia de trigo con notas de plátano y naranja en el paladar, muy refrescante, aunque la que me cautivó fue la Oktoberfest, elaborada con la misma receta que utilizan en las fábricas de Múnich durante el festival de la cerveza. Port Luois, la capital de Mauricio, requie- re una visita obligada. El mercado central es constante bulli- cio, sobre todo a primera hora de la mañana, donde africanos musculosos trasportan de un lugar a otro la fruta y verdura recién descargada de los camiones y los indios detrás de las paradas venden sus mercancías a golpe de grito, mientras turistas y compradores deambulan de arriba abajo en busca del mejor producto o de la mejor foto. En la parte superior del edificio se encuentran varias tiendas de artesanía en las que el malogrado pájaro dodo es el rey, que puede verse plas- mado en camisetas, bolsas, llaveros y toda clase de souvenirs elaborados principalmente en China. Los dodo fueron pájaros endémicos de Mauricio, grandes, torpes que se extinguieron poco después de la llegada de los europeos a la isla.

En la parte oeste de la isla se ubica el Black River Gorges National Park en donde se esconden las Tierras Coloreadas
de Chamarel: ocre, naranja y marrón tiñen la tierra de un pai- saje irreal formado por polvo de origen volcánico, la oxidación de diversos minerales y la erosión causada por la lluvia. Muy cerca también se encuentra un imponente salto de agua ro- deado de exuberante vegetación e increíbles vistas del bosque primario. Aquí todo el mundo hace cola para sacarse una buena selfie.

Otra experiencia divertida es visitar el Parque Natural y de Ocio de Casela. Este parque de 14 hectáreas es hogar de más de 1 500 animales entre pájaros, leones, tortugas gigan- tes y monos, entre muchos otros. No es un zoo, ya que muchos de estos animales viven en semi libertad. El parque se puede recorrer en quad, buggy o segway. Blue Safari nos ofrece una experiencia muy divertida: recorrer el fondo del mar a bordo de una moto subacuática que no se sumerge a grandes profun- didades ni corre demasiado. Cada moto es independiente y puede llevar hasta a dos personas.

The Residence, un refugio exclusivo

Ubicado frente a la playa de Belle Mare, la más bella de la isla, este hotel es de esos lugares en los que uno se siente transpor- tado en el tiempo. Una playa sublime de más de un kilómetro de largo, un servicio exquisito y un ambiente refinado en el que se mezclan con fuerza los encantos del pasado con las comodidades del presente. Su arquitectura está inspirada en las antiguas casas decimonónicas que presidían las plantacio- nes de azúcar. Cada detalle está cuidado al milímetro, desde las maderas exóticas seleccionadas para decorar su majestuoso vestíbulo hasta las tarjetas con poemas que cada noche se de- positan sobre las almohadas de sus huéspedes. Los ornamentos de las habitaciones (54 m2 mide la más pequeña) riman con sobriedad y elegancia. El complejo dispone de tres restauran- tes —The Dining Room, The Verandah y The Plantation— que fusiona a la perfección platos exóticos y cocina de vanguardia europea. El spa, The Sanctuary, permitirá a los huéspedes ele- gir entre numerosos masajes, fantásticas terapias de relajación y tratamientos hidratantes con productos de la reconocida firma Caritas.

Dónde dormir

Indiscutiblemente una de las mejores opciones para alojarse en Mauricio. 135 habitaciones muy espaciosas –la más pequeña mide 54 m2– y 28 suites cuya arquitectura y decoración emulan el estilo de las casas coloniales del siglo XIX. Sus precios oscilan entre los 315 y los 800 euros.

The Residence. Coastal Road, Belle Mare, Mauritius. Tel.: +230 401 88 88.
 

Más información
Oficina de Turismo de Mauricio: tourism-mauritius.mu
The residence Mauricio: cenizaro.com/theresidence/mauritius
Excursiones por Mauricio: mautourco.com
Blue Safari Subscooter and Submarine: blue-safari.com

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