Moda

Jill Biden, un modelo de conciliación

La Primera Dama no ha dado puntada sin hilo en la toma de posesión de su esposo, Joe Biden, como presidente de Estados Unidos. Su conjunto tenía un mensaje alto y claro.
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Retrato de Joe Biden, Jill Biden y Kamala Harris, 2020. Cortesía de Rex Features.

Confianza y estabilidad. Un mensaje muy necesario en Estados Unidos, en medio de la peor pandemia que recuerda el país desde hace años. Es lo que Jill Biden ha querido transmitir a través de su look en la toma de presidencia de su esposo, Joe Biden, como presidente. La Primera Dama ha elegido un conjunto de abrigo y vestido de una marca neoyorquina, Markaria, fundada en 2017 por Alexandra O’Neil.

El cuello del vestido, bordado a mano con perlas y cristales de Swarovski, encontraba la réplica en los mismos cristales que adornaban el abrigo, con mangas y cuello de terciopelo. Según un comunicado de la marca “el azul ha sido el color elegido por Jill Biden porque aporta confianza y estabilidad”. Los zapatos, de Jimmy Choo, en ante turquesa completan un look que parece diseñado para conectar con los valores demócratas, cuyo color distintivo es el azul. Como viene siendo habitual desde que comenzó la campaña, Jill Biden ha llevado un cubrebocas a juego con su estilismo en un claro mensaje hacia los negacionistas del Covid: todos somos responsables.

Por su parte, la vicepresidenta, Kamala Harris, ha optado por el púrpura en un conjunto de abrigo y vestido, confeccionado por Christopher John Rogers. El púrpura se obtiene de la unión de dos tonos primarios, el azul y el rojo, los colores distintivos de los partidos demócrata y republicano. Los expertos han visto en ello un mensaje de unión especialmente oportuno en una sociedad como la estadounidense que, en la actualidad, se encuentra fuertemente dividida.

No se trata de una elección casual. Ayer, la Primera Dama escogió el mismo tono en un acto en homenaje a los fallecidos por Covid. El modelo, diseñado por un joven creador neoyorquino de origen mexicano, Jonathan Cohen, tenía un nombre revelador: Unity (Unidad), y ha sido también entendido como un guiño a las sufragistas, que abrazaron el púrpura como color oficial de su lucha por los derechos de la mujer

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