Moda

Cha-cha-changes: no hay estética sin ética (y viceversa)

¿Qué nos depara el futuro de la industria de la moda? Una ropa más racional, más humana y más solidaria. Somos lo que vestimos.
Reading time 5 minutes
Retrato de Alexander McQueen / Cortesía de Alexander McQueen.

«El mundo entero puede cambiar de la noche a la mañana». Leo Macías, la protagonista de La flor de mi secreto, tenía razón: no sólo el mundo, la industria de la moda, pueden cambiar de la noche a la mañana. Un ejemplo: la noche del 24 de febrero de 2011, todo cambió no sólo para John Galliano, detenido por proferir insultos antisemitas en una terraza en Les Halles (en la que yo mismo he estado unas cuantas veces, no lanzando insultos xenófobos… pero tampoco en mis cinco sentidos) a una pareja de turistas — a quienes en el video que sigue en YouTube se les escucha partirse de la risa, todo sea dicho—; el cambio fue tanto para Galliano como para toda la industria.

Tras su defenestración y, poco después, el suicidio de Alexander McQueen, dos hechos que la periodista Dana Thomas relaciona en Dioses y Reyes (editorial Superflua), la industria de la moda dijo basta al fenómeno del diseñador-estrella y apostó por otro perfil, bastante más modosito: chicos como Alexander Wang, que duró apenas tres años al frente de Balenciaga (2012-2015), o como Raf Simons (otros tres años en Dior, aunque resultó que tenía bastante más carácter del que creían en un principio), que garantizaban resultados mientras seguían un frenético calendario de colecciones. 

1605120954902807 lofficiel mexico alexander mcqueen industria etica moda
Retrato de Alexander McQueen / Cortesía de Alexander McQueen.

Lo cierto es que, desde entonces, como señala la propia Dana Thomas, la creatividad se vio suplantada por los números. Una colección que no llegase a los objetivos de crecimiento (en algunos casos de dos dígitos) impuestos por los departamentos de marketing de las casas, no por la dirección creativa, era una espada de Damocles que pocos diseñadores verdaderamente creativos podían soportar sin estallar por algún lado. Karl Lagerfeld se rio de la debilidad de muchos de sus colegas, pero es que el Káiser no era humano, sino biónico. Porque lo cierto es que muchos diseñadores denunciaron que la presión psicológica era prácticamente insoportable.

1605121201399848 large
Retrato de Karl Lagerfeld en su estudio, 1979. Fotografía por Horst P. Horst / Cortesía de Artsy.

Otro ejemplo: la crisis del COVID. Las marcas se encontraron de pronto con que las tiendas estaban cerradas a cal y canto durante meses, que las ventas en China cayeron en picado y que se abría un nuevo escenario «de la noche a la mañana» que, para muchos, resultaba apocalíptico.

Sin embargo, la industria se ha puesto las pilas y el año acaba con un aumento de ventas en Asia, un incremento de ventas de 13 puntos en la moda online (según un estudio de McKinsey) y dos modelos de desfiles, los presenciales y los digitales, que conviven armoniosamente. En la última Semana de la Moda de París, Hermès presentó físicamente sus propuestas en un «mensaje de optimismo, calma y belleza» mientras Loewe apostaba por otro formato porque, tal y como señalaba el propio director creativo de la casa española de lujo, J. W. Anderson, «no podemos estar donando dinero a la sanidad [cosiendo cubrebocas] y, al mismo tiempo, formar parte del problema».

1605121384038067 71kv3x19tsl
Libro Fashionopolis, 2020. Escrito por Dana Thomas / Editorial Fashionópolis.

Si el mundo y la industria pueden cambiar de la noche a la mañana, ¿qué nos depara el futuro inmediato? Nuevos desafíos y nuevos retos, muchos de ellos claramente optimistas, pero también con los pies firmemente asentados en la tierra, con guiños a lo local, con planteamientos realistas que tratan de conciliar creatividad y negocio de una manera más racional, pero también más humana. Es lo que adelanta la propia Dana Thomas en su libro Fashionópolis, que este año ha editado de nuevo Superflua en español (por favor, ¿para cuándo la distribución de esta pequeña editorial española de moda en México? ¡Urge!).

Si Dioses y Reyes era casi un réquiem por una concepción de la moda que pertenece al pasado, en este libro la periodista británica lanza un mensaje de esperanza: la moda contemporánea, sobre todo en tiempos post-COVID (aunque el libro fue escrito antes del Apocalipsis) será más sostenible, más eficiente y más ética o no será. Es decir: sin ética no hay estética. Amén.

Tags

moda
etica

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas