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¿Por qué Lily Rose Depp y Timothée Chalamet nos fascinan?

Tienen 19 años y 23 años respectivamente, un pasaporte estadounidense y uno francés en el bolsillo y una brillante carrera delante de ellos. Una fantasía chapada en oro que se proyecta sobre ellos.
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Por un lado, Lily-Rose Depp una joven y encantadora estrella post-adolescente con una mirada rebelde y pómulos cincelados, tan fotogénica como sus padres, Johnny Depp y Vanessa Paradis, quienes representaron por más de diez años la perfecta pareja bohemia. Una joven que creció bajo el ojo de los paparazzi entre Los Ángeles y París, dedicada a la gloria que ella, por mérito propio, va a ganar y merecer.

Por otro lado, Timothée Chalamet, la imagen del prodigioso actor con éxito deslumbrante, que pasó en 2017 de desconocido o casi (gracias a su participación en Lady Bird de Greta Gerwig) al estatus de estrella con solo una película (Call Me by Your Name de Luca Guadagnino, dulcemente escandalosa e irremediablemente romántica). Criado en el barrio de Hell's Kitchen en Nueva York, hijo de un bailarín estadounidense de Broadway y de una editora de cine francesa, le da la bienvenida a su repentina celebridad con alegría desbordada, un poco incrédula pero que ha decidido disfrutar. Chalamet no se olvida de perfeccionar su filmografía trabajando en papeles duros: el estudiante adicto a la metanfetamina en My Beautiful Boy, Laurie en la muy esperado Little Women de Greta Gerwig, su hermoso papel en lo nuevo de Wes Anderson, The French Dispatch y el del héroe Paul Atreides en la adaptación de Dune de Denis Villeneuve programada para 2020. Timothée Chalamet  ha demostrado que no teme a las luces ni los íconos: fue durante mucho tiempo el novio anónimo de Lourdes Ciccone León, la hija de Madonna, que estudió con el en Nueva York.

Por ahora, todo lo que se vislumbra en la historia de Lily-Rose y Timothée antes de verlos en The King de David Michod, la historia épica de Netflix, son fotos robadas de paparazzi, un destello de inocencia, de la pasión que uno puede sentir a los 20 años, esto especialmente para soñar que un viento de frescura finalmente sopla en los castings de Hollywood.

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