Moda

You Tell Me What You Want

Las tendencias que marcaron los años 90 regresan en forma de nostalgia. Vemos, en las pasarelas, looks herederos del pop, del grunge y de la época dorada de las top models. Una oda a los nuevos "viejos tiempos".

Circula un meme en las redes sociales que dice: "Recuerda que la frase hace 30 años ya no habla de los años 70, sino de los 90". Claramente dirigido a los xennials, el cálculo al que obliga el ya no tan gracioso meme es abrumador. ¿Realmente ha pasado tanto tiempo desde que Winona Ryder —la Winona del tatuaje de Johnny Depp, no la madre de uno de los protagonistas de Stranger Things— causaba furor en las alfombras rojas? Parece que sí.

Esto es difícil de digerir para una generación tan pequeña (abarca solo a los nacidos entre 1977 y 1985) como incomprendida. Y es que los xennials, que merecieron un reporte entero de la agencia de inteligencia JWT, donde son clasificados como "The New Adulthood" (La nueva adultez) no solo se encuentran ante la predecible crisis de edad del joven al que ya le ha llegado la hora de asumirse como adulto, sino que han tenido que presenciar un cambio de milenio en el que, en cuestión de unos pocos años, el mundo en verdad dejó de ser lo que era. 

La micropoblación de la que hablamos —ubicada justo al medio entre la Generación X y los muy famosos millennials— experimentó una infancia analógica y creció hacia una adultez completamente digital de una manera que, aunque fluida y optimista, no la ha eximido de la nostalgia. Los xennials, pese a su fuerte presencia en las redes sociales, a sus trabajos como freelancers o nómadas digitales, continúan —y continuarán— idealizando una época previa a la revolución digital en la que "descargar canciones" significaba permanecer horas pegados a un radio con grabadora para presionar los botones play y rec al mismo tiempo que "rezaban" porque el locutor no hablara durante la emisión de su canción favorita. En esos años —que fueron hace 30—, los grupos de amigos se escribían cartas entre sí y las adornaban con tinta de colores neón y caritas felices; los más afortunados tenían un discman, pero para el resto del mundo un walkman seguía siendo suficiente. Y sobre lo que se escuchaba dentro de esos dispositivos, era difícil generalizar. ¡Había tanto de dónde elegir! Los 90 pertenecieron tanto a las Spice Girls y a los Backstreet Boys como a Radiohead y a los Smashing Pumpkins. Fueron los años de gloria del grunge que alcanzó su epítome en abril de 1994 con el suicidio de su figura más visible, Kurt Cobain, el vocalista de Nirvana.

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Tibi
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Peter Pilotto
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Salvatore Ferragamo
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Loewe
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Jacquemus
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Carolina Herrera

En la moda, el banderazo de inicio de la década lo dio Madonna cuando se le ocurrió aparecer en los escenarios de su gira Blond Ambition de 1990 vestida con un bustier metálico de pechos cónicos y escandalosos diseñado por Jean Paul Gaultier. Luego, conforme avanzaba el camino al nuevo milenio, la industria de las pasarelas se fue llenando de estrellas. De hecho, hasta antes de los años 90, los términos "top model" y "supermodelo" ni siquiera se usaban de manera cotidiana. Pero una vez que lo popularizaron mujeres como Claudia Schiffer, Cindy Crawford, Elle Macpherson o Naomi Campbell, dichas palabras no dejaron de sonar en la televisión.

De entre todas esas beldades destacó por encajar poquísimo —en realidad nada— con el estándar, la londinense Kate Moss. Bajita, ultradelgada, con los dientes frontales separados, en 1992 protagonizó una campaña de Calvin Klein (¿había en los 90 una marca más popular que CK?) y conquistó al mundo.

Bien pudo Moss competir con Posh Spice —como se le conocía entonces a Victoria Beckham— por quién portaría mejor uno de los minivestidos con transparencia de la nueva colección de Jacquemus. Aunque, claro, a Kate también se le solía ver enfundada en jeans, que fueron un uniforme bien adoptado por sus colegas y que recuerdan de manera fiel Tibi y Carolina Herrera. Fiel al espíritu de la época, la firma de la venezolana incluye una reminiscencia de los años 70, que tuvo gran presencia en los 90 (porque, claro, por entonces también había adultos nostálgicos de "sus tiempos").

Loewe nos recuerda los años terribles en los que parecía buena idea usar una t-shirt debajo de un vestido, pero lo hace proponiendo una silueta que la ironía hace más interesante. Por su parte, Peter Pilotto presenta una colección en la que abundan los vestidos largos y ligeros con colores alegres y suma de textiles al estilo patchwork que nos remiten a las chicas del grunge que supieron combinar a la perfección ese estilo ultrafemenino con la elegante rudeza de unas botas Dr. Martens. El cierre perfecto es un vestido azul de Salvatore Ferragamo —que ahora tiene al inglés Paul Andrew como primer director creativo de la colección femenina de la casa— con cuyo escote bajo y líneas simples es fácil imaginar a casi cualquiera de las celebridades favoritas de los años 90, esa década que fue la última que nos mostró lo feliz que podía ser la vida sin internet.

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