Moda

Sports is the new black

Si hoy la moda fuera una Spice Girl, definitivamente sería Sporty Spice. Te decimos por qué el athleisure ha pasado de ser una tendencia a ser prácticamente lo normal.
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Empecemos con una pregunta: entre todas las categorías de ropa, ¿cuál es la marca de mayor valor en el mercado hoy en día? Sorprendentemente (o quizás no tanto) la respuesta es Nike, una firma que nació de la pasión por el atletismo del estadounidense Phil Knight y que se ha inclinado cada vez más hacia el territorio de la moda. Prueba de ello fue el show en el que presentó sus recientes innovaciones en el marco de Paris Fashion Week el mes pasado.

Sin duda, el athleisure es una de las tendencias que ha definido la historia de la moda en años recientes. Demostrar su popularidad con estadísticas y números de ventas es inútil, basta con ver a nuestro alrededor o en nuestro feed de Instagram.

El ascenso de esta tendencia tiene que ver con la unión de dos fenómenos sociales que hemos vivido en las últimas décadas. El primero de ellos es la fijación que trajeron los 2000 con el bienestar y el fitness como estilo de vida. Esto se ha traducido en nuevas dietas, influencers fitness, avocado toast, acai bowls, matcha lattes, runners, spartan racers, power yogis, etc.

La moda inevitablemente se sumó (pensemos que el yoga inició hace cinco mil años y Lululemon tan solo hace 21) y, al mismo tiempo, creó un código de pertenencia a este estilo de vida, en el que vestir de ropa deportiva te hace miembro de un club implícito de wellness en el que la salud es prioridad, pero también es una moda.

Por otro lado, la segunda tendencia social que ha hecho más popular al athleisure es el declive de la ropa formal en general, y que ha hecho que los consumidores se inclinen más por la ropa cómoda con la condición de que sea funcional.

En muchos lugares los uniformes han quedado atrás y hoy se promueve más la individualidad; muchas oficinas han cambiado su dress code, y aunque quizás no puedas ir en leggins y top al trabajo, ver tantos tenis en los pasillos de las oficinas es un gran triunfo del athleisure.

Hoy las marcas deportivas han crecido 33%, y a esta competencia han entrado otras que tradicionalmente no estaban en esta categoría.

Hemos visto luxury sneakers de Balenciaga, de Gucci, Alexander McQueen, o marcas que se han encontrado en el medio con otros diseñadores: Nike y Riccardo Tisci, Gosha Rubchinskiy y Reebok o Raf Simons y Adidas.

Una de las categorías donde más se ha manifestado esta tendencia es en los sets de top y leggins para yoga, que reportan ser el best-seller del 2018 en tonos neutros, y cuyo inventario prevé un incremento del 87% para este año en marcas como Nike, Puma o Reebok, de acuerdo con EDITED, la agencia de analítica sobre retail.

Lo más sorprendente es que la data muestra que este tipo de tops están desplazando en ventas a los bras de lencería tradicional, una competencia en la que ciertamente la comodidad tiene muchos puntos a su favor.

Además, el athletic wear puede fácilmente ser una de las categorías más inclusivas en cuanto a la variedad de tallas, ya que, al menos en la categoría femenina, las corridas de tallas de varias marcas llegan un poco más allá del 14 –talla promedio en Estado Unidos–, y que muchas marcas de ready-to-wear e incluso de lencería, deciden obviar. Por lo pronto 2019 apunta a ser según las tendencias el año de los bikers tipo ciclista.

Solo el año pasado, de abril a septiembre, se cuatriplicó la variedad de bikers en las tiendas, según EDITED y los hemos visto ya en las colecciones de Fendi, Chanel, Calvin Klein, Hermès, Thierry Mugler, Stella McCartney, entre muchos otros.

«Sweatpants are a sign of defeat. You lost control of your life, so you bought some sweatpants», dice una de las máximas más memorables del recién fallecido káiser de la moda. Sin embargo, este mismo hecho que sacudió a la industria a principios de este año, podría significar el fin de una era donde no había lugar para el estilo en el athletic wear y el comienzo de una época en la que preferimos la ropa que tiene un propósito.

Esta vez comprar pants no significa que, como declaró Lagerfeld, te rendiste, sino una afirmación de aprecio y celebración por tu cuerpo.

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