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Moda

Mujeres a cargo de casas de moda

¿Será que la industria de la moda está a punto de lograr la paridad de género en puestos creativos?
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El julio pasado, desde que fue anunciado el nombramiento de la diseñadora italiana Maria Grazia Chiuri como directora artística de la casa Dior, los artículos que lo informaban comenzaban todos con la misma declaración: se trata de la primera vez en la historia de la casa que una mujer ocupa esta posición. «Estoy muy honrada de unirme a la casa Dior. Es una gran responsabilidad ser la primer mujer en dirigir la creación de una casa ligada a la expresión de la feminidad», declaró la diseñadora, consciente de lo que conlleva el puesto y las posibles consecuencias de tomar esta decisión. Se trató, en efecto, de un mini terremoto. Tan fuerte como para ser remarcado y aplaudido por la industria. El pasado marzo, el nombramiento de Bouchra Jarrar en Lanvin, como sucesora de la era Alber Elbaz de 14 años, comenzaba también a despertar los espíritus del feminismo. Si es verdad que el universo del lujo y la moda se dirige principalmente a una clientela femenina, sus artesanos, en su mayoría, aún siguen siendo hombres. Según una investigación del sitio inglés Business of Fashion, 40.2% de las marcas que presentaron la temporada primavera/verano 2017 son dirigidas por mujeres (estudio llevado a cabo sobre las marcas que desfilan en Nueva York, Londres, Milán y París). Una cifra que sorprende pero que demuestra claramente el camino recorrido.

«¿Cuarenta por ciento? Me parece muy bien. Cuando empecé, las mujeres diseñadoras a la cabeza de sus propias marcas o empleadas por las grandes casas se contaban con los dedos de una mano», nos cuenta la diseñadora francesa Martine Sitbon, quien lanzó su marca homónima en 1986. «Y esa era una de las principales preguntas de los periodistas de la época: ¿cómo puede lograrlo una mujer sola? No me ofendía, no lo tomaba como una estigmatización porque no estaba del todo consciente de la importancia del tema. Además, a finales de los 80, fui elegida por Chloé para diseñar sus colecciones, y esto fue unos 20 años después que los diseños fueran firmados por Karl Lagerfeld. Fueron muy innovadores por hacerlo en la época». Una reflexión que comparte Isabel Marant, quien lanzó su marca homónima a mediados de los 90: «Esta proporción de cuarenta por ciento no se me hace nada mal, estamos casi en el equilibrio. Los hombres creadores han tenido más visibilidad en los medios porque las editoras de moda importantes se han encaprichado con ellos y los hacen destacar, sacando provecho del encanto masculino». Parece ser cierto si pensamos en Carine Roitfeld apoyando a Tom Ford, Marie-Amélie Sauvé a Nicolas Ghesquière o Babeth Dijan defendiendo a Alber Elbaz; ¿cuántas editoras de moda apadrinan a una diseñadora mujer?

Una historia de mujeres

«La ropa es un asunto de mujeres desde la Edad Media. La industria textil era liderada por tejedoras, las mujeres controlaban la fabricación de la ropa doméstica en el hogar», comenta Xavier Chaumette, historiador de moda. El cambio llega en el siglo XIV, cuando la fabricación cae bajo el yugo de los sastres: «Piezas para hombres, fabricadas por hombres. La mujer se convierte en una trabajadora secundaria. Se vuelve dependiente del hombre y para ella, la relación con la ropa se reduce a la ropa interior, la mercería o la venta». ¿Cómo es que se invierte esta tendencia? Gracias a una mujer: Rosa Bertin, la modista personal de Marie Antoinette, quien dio mucho de qué hablar en la corte al convertirse en una de las favoritas de la reina. «Es gracias a ella que mujeres de orígenes modestos tuvieron acceso a la profesionalización en el siglo XVIII. Tuvo un papel primordial en la historia de la moda, podríamos compararla con Gabrielle Chanel o Madeleine Vionnet. Ellas venían de orígenes modestos y gracias a la moda, lograron ganar una posición social», cuenta el historiador. Ellas también contribuyeron a la causa de la emancipación de las mujeres. Liberando el cuerpo con sus creaciones e imponiéndose como mujeres emprendedoras en una época llena de dificultades (las mujeres no obtuvieron el derecho al voto en Francia sino hasta 1944), Chanel, Elsa Schiaparelli e incluso Jeanne Lanvin abrieron el camino a Sonia Rykiel y Rei Kawakubo. Estas pioneras inspiran a una nueva generación: «Las personas que me han inspirado, que me han hecho desear dedicarme a esto, son todas mujeres: Vionnet, Madame Grès, Miuccia Prada, Martine Sitbon o incluso Michèle Lamy. Ellas proyectan una imagen de mujeres fuertes e independientes que me encanta», nos confía Christelle Kocher, fundadora de la marca parisina independiente en pleno asenso, Koché.

« Los hombres osan ir más lejos en la creación porque justamente no se ponen barreras. En un hombre, la moda femenina viene muchas veces de un fantasma, y no está pensada en términos de impedimentos. Pienso en Alexander McQueen o Christian Lacroix ». - Isabel Marant.

Hoy, muchas diseñadoras toman la decisión de crear su propia empresa y lanzarse solas a la aventura. Es la era de las mujeres de negocios, que lideran su barco tranquilamente o deciden construir un imperio, al estilo Victoria Beckham: hace mucho tiempo que la industria de la moda no se burla de las aspiraciones creativas de la ex Spice Girl. Para Floriane de Saint-Pierre, cazadora de talentos en el sector del lujo y fundadora de la agencia que lleva su nombre, la creciente importancia que se da a los talentos femeninos llega también a los grandes grupos que tienen cada vez más confianza en mujeres: «Kering nombró a Sarah Burton como seguidora de Alexander McQueen. Estaba en las sombras y era desconocida para el público, fue una apuesta osada pero justa. El grupo Richemont también hizo emerger a Phoebe Philo en Chloé cuando era una desconocida. Es un mensaje importante el de tener empresas tan grandes demostrando su confianza en las mujeres». Phoebe Philo actualmente ejerce sus talentos a la cabeza de Céline, parte del grupo LVMH, donde continúa haciendo chispas, incluso habiendo mudado el estudio de diseño a Londres para poder estar con su familia. También podemos recordar la cancelación del desfile de la marca en marzo de 2012 porque la diseñadora estaba embarazada de su tercer hijo. Para Claire Waight Keller, directora de la creación en Chloé que esta temporada presentó su última colección, no hay que tener miedo de destruir algunos prejuicios en el camino para lograr imponerse: «en la cultura corporativa, solemos pensar que los hombres tienen más fuerza para imponerse, pero las mujeres son capaces de hacer el trabajo. Hay que estar listas a negociar y actuar como creemos a veces que sólo un hombre podría actuar. Es difícil, muchas mujeres se rehúsan a ir en contra de sus valores de este modo, pero se puede lograr y es importante. En Chloé, estamos compuestos por mujeres en un 80%. La ironía es que incluso hoy, pocas llegan a posiciones elevadas».

¿Cuestión de género?

La ventaja primordial de una mujer diseñadora es evidentemente el hecho de que ella puede proyectarse más fácilmente en la ropa, e imaginar los diseños de forma concreta. «Damos un lenguaje de verdad. Hay que tener una conexión con la clienta, su realidad del día a día», nos explica Vanessa Bruno, cuyas creaciones dulces y atemporales dan felicidad a mujeres desde hace 20 años. Los diseñadores hombres han sido, es verdad, los que han empujado más lejos la imagen de una mujer de fantasía, muy alejada de la realidad. «Los hombres osan ir más lejos en la creación porque justamente no se ponen barreras. En un hombre, la moda femenina viene muchas veces de un fantasma, y no está pensada en términos de impedimentos. Pienso en Alexander McQueen o Christian Lacroix. Coco Chanel o Sonia Rykiel por ejemplo, ellas encarnan más la moda de lo cotidiano», comenta Isabelle Marant. Ella confiesa también estar rodeada sólo por mujeres en su estudio de diseño. «No es consiente, pero tengo la tendencia de trabajar con mujeres, me encanta ver sus reacciones al ver la ropa. Es una cuestión de proyección inmediata». Para Floriane de Saint-Pierre, el género no tiene cabida en la búsqueda del mejor elemento posible: «el talento no tiene género. Por otro lado, es importante que la visibilidad del talento femenino sea igual a la del talento masculino, para que los grupos y marcas de lujo puedan elegir al mejor candidato de manera justa».

Hacia un futuro prometedor

La época es inmejorable para propiciar el emerger de talentos femeninos. Prueba son todos los concursos creados por los grupos de lujo, estructuras apoyadas por el ministerio de Cultura o por marcas de fast fashion. En 2016, todos estos premios fueron ganados por mujeres: la francesa Johanna Senyk, fundadora de Wanda Nylon, granó el premio de Andam, la londinense Grace Wales Bonner logró los favores del premio LVMH y la inglesa Hannah Jinkins, se llevó el H&M Design Award. El pasado noviembre, el grupo Kering dio premios en el marco de su colaboración con el London College of Fashion por una moda ética y ecológica, en alianza con Stella McCartney y la casa Brioni: cuatro de los cinco fueron ganados por estudiantes mujeres. «Eso dice algo, los tiempos están cambiando. Esto va, espero, a animar a otras jóvenes a lanzarse», comenta Christelle Kocher. «Gracias a estos premios, la visibilidad está ahora en ellas. Ya no podemos decir que no hay un invernadero de talento femenino», agrega Floriane de Saint-Pierre. Para Clare Waight Keller, el panorama actual es más positivo: «Entre más hablemos de diseñadoras, más fácil será para las próximas generaciones. Nuestra generación abre el camino, es importante formar parte del debate y hacerse las preguntas correctas».

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