Moda

Fashion Moments: Givenchy x Riccardo Tisci

Existen colecciones que uno siempre regresa a ver ya sea por nostalgia o como forma de inspiración. Así sucede con la colección SS16 de Givenchy.

Durante sus 12 años en la casa que fundó Hubert de Givenchy, Riccardo Tisci ayudó a definir una identidad de marca que había estado perdida por mucho tiempo. De los abrigos de Audrey Hepburn, la marca pasó por una transición poco comprendida por el público en manos de John Galliano y Alexander McQueen —aún así su tiempo ahí fue un ejemplo de la genialidad y capacidad de estos dos británicos. Hasta que llegó el joven italiano graduado de Central Saint Martins y fue cuestión de tiempo para volver a posicionar la marca y captar a un mercado que hasta hoy le es fiel a Tisci (aunque eso significó también una asociación con las Kardashian que es preferible ignorar).

 

Algo que caracterizó las colecciones de Riccardo Tisci en Givenchy fue el factor sorpresa, similar a Nicolas Ghesquière en Balenciaga, su tarea fue crear piezas emblemáticas que comenzaron a identificar a la casa francesa entre los compradores y sobre todo entre el boom del street wear de ese momento. Era común ver afuera de las pasarelas gente con faldas lápiz con bordados, llevando las t shirts con estampados florales, o con sudaderas con un perro rottweiler o con Bambi en el frente. Tisci volvió a hacer “cool” los piercings en la nariz, las cruces e imágenes católicas y le dió una lección a la industria de la moda convirtiendo rápidamente sus prendas en una objetos de deseo.

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La colección primavera/verano 2016 es una buena oportunidad para conocer y entender el talento de Riccardo Tisci. Fue la primera vez que la marca dejaba las calles de París para presentar en Nueva York. La presentación coincidió con el aniversario número 14 de la caída de las Torres Gemelas y en homenaje, la artista Marina Abramovic realizó un performance especial. La colección fue una oportunidad para mostrar lo mejor de sus 10 años en Givenchy como director creativo. Fue en ese momento donde dejó en claro su estilo gótico, no en la misma línea romántica y oscura de Olivier Theyskens, pero si con esos arquetipos italianos que hacen que el encaje negro puede transformarse en un vestido de Alta Costura que todas quisiéramos tener. Muchos de los detalles de la colección resultaban familiares para todos aquellos que habían seguido su carrera en la marca incluyendo las colecciones de hombres. En esta ocasión llevó esos detalles al extremo para lograr prendas idílicas. El manejo del encaje y satín en los primeros vestidos era perfecto, la construcción de los trajes y sacos con detalles de plumas en colores degradados eran el mejor ejemplo del tailoring italiano, y los vestidos que conformaban la parte final de los 88 looks que desfilaron, eran el significado de realizar prendas de Alta Costura en estos días.

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