Moda

De Bogotá

por Gabriela Cambero
05.05.2017
Esteban Cortázar es, hoy por hoy, uno de los diseñadores de moda más prominentes de Latinoamérica. Platicamos con él en su estudio parisino, días antes de su visita a nuestro país.

Fotografía Jaime Rubiano

 

Un niño de 13 años muestra sus sketches a Todd Oldham —uno de los diseñadores más importantes de los 90— y es tomado bajo su tutela. Aquel inocente gesto fue el inicio de la brillante carrera del colombiano Esteban Cortázar, que se había mudado a Estados Unidos de su natal Bogotá a los 10 años para estar con su padre. «En Miami, viví una época llena de creatividad, de arte», recuerda Esteban. Estamos en su estudio en la rue Rivoli, en el corazón de París. Al leer sobre sus logros, es fácil olvidar que solo tiene 32 años, pero su comienzo en la industria a una edad tan temprana presagiaba una carrera extraordinaria.

Con un padre pintor y una madre cantante, la creatividad del hijo encontró su lugar de expresión en la moda, «era la época de Galliano y McQueen; me encantó la idea de un mundo teatral, donde puedes contar historias a través de la ropa», comparte. Se mudó a Nueva York para estudiar y, en 1999, su primera colección llamó la atención de Kal Ruttenstein, entonces director de moda de Bloomingdale’s. Con solo 16 años, Esteban Cortázar era vendido en la departamental; más aún, tuvo su propio aparador. Dos años después, se convirtió en el diseñador más joven en desfilar en la semana de la moda. «En esa época todo estaba pasando muy rápido para mí», recuerda, «normalmente los errores se cometen en la escuela, pero yo estaba creciendo y madurando como diseñador en frente de todo el mundo». En 2007, se mudó a París para dirigir la casa Emanuel Ungaro; tenía 23 años. «Creo esta fue la experiencia más alucinante de mi carrera, mi verdadera formación», afirma; «no fueron años fáciles, y tampoco lo fue la manera en la que tuve que irme, pero aprendí más que nunca». Esteban se refiere a su separación de la marca después de dos años al negarse a trabajar con la actriz Lindsay Lohan, quien había llegado a la firma como directora artística. Los talentos del joven colombiano no estuvieron mucho tiempo sin ocupación.

03.jpg
02.jpg
08.jpg
06.jpg
09.jpg
07.jpg
11.jpg
16.jpg
18.jpg
21.jpg
20.jpg
27.jpg
28.jpg

Al frente de Net-A-Porter, Natalie Massanet le comisionó colecciones cápsula para el e-commerce. Este fue el inicio del relanzamiento de Esteban Cortázar, la marca de prêt-à-porter que, en 2015, presentó su primera colección en París. «Fue un momento muy especial. Después de todo lo que pasé, nunca pensé que iba a llegar tan rápido y, de pronto, estoy haciendo un desfile con mi propio nombre», recuerda el diseñador.

Hoy, Esteban crea para una mujer inteligente y sensual —«una a la que le gusta bailar; es mi lado latino que sale a relucir», dice. Al mismo tiempo, París es parte del ADN de su marca, y esto se demuestra en el savoir-faire que ahí adquirió; su técnica y la perfección en el corte. La firma es una mezcla de dos mundos, cuyo objetivo es que la portadora se sienta bella y fuerte. Para Cortázar, «una mujer hermosa es una mujer segura. Cuando una prenda le da un sentimiento de seguridad, lo irradia en su actitud y sus gestos». Esta temporada marca el décimo aniversario del diseñador en la Ciudad Luz y, para celebrarlo, incluyó en su colección un poco de todas sus experiencias. Partió de la idea de una «gitana de aires punk, que viaja por el mundo recogiendo recuerdos; una aventurera». El resultado es un collage de su historia, sus viajes y las mujeres empoderadas que lo inspiran. Resalta una tela impresa con todas las publicaciones de su cuenta de Instagram, un verdadero «moodboard personal», como él mismo lo llama. Presentes también el tartán (un guiño a los orígenes británicos de su madre), jersey, satín y neopreno. Los accesorios llevan la firma de Paula Mendoza, compatriota y amiga, que colabora con Cortázar desde la temporada pasada. La colección fue presentada en México durante Mercedes Benz Fashion Week, el 24 de abril. Con casi 20 años en la industria, Esteban tiene la mayor parte de su carrera por delante. El bogotano (que quizá ya es más parisino) no tiene prisa por llegar a ningún lado. «Para mí, lo más importante es mantener la esencia de la marca. No necesito ser el más grande; prefiero hacer lo que amo y disfrutar de mi vida. Quiero crecer y que el éxito siga, pero bajo mis términos», afirma.

Compártelo

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas