Moda

10 años sin Yves Saint Laurent

Este mes se cumple una década de la muerte de Yves Saint Laurent, el diseñador que representó la moda del siglo XX y que construyó un imperio al proponer una nueva definición del lujo: la creación del prêt-à-porter.

El París de la mañana en que nos conocimos era joven y bello. Estabas por empezar tu primera batalla. Ese día encontraste la fama y desde ese entonces nunca te dejó", fueron las palabras que Pierre Bergé, pareja de Yves Saint Laurent, pronunció en la iglesia parisina de Saint-Roch cuatro días después de que se anunciara la muerte del diseñador el 1 de junio de 2008. Más de mil asistentes acudieron para decir adiós a uno de los dos mejores couturiers del siglo XX; la otra era Gabrielle Chanel. La mañana a la que se refiere Bergé en su discurso fue la de octubre de 1957 en la despedida de otro grande: el funeral de Christian Dior. La batalla que menciona es el nombramiento como director creativo de la maison cuando tenía apenas 21 años. Ese momento era parte del destino de un joven bautizado por la prensa como "el pequeño príncipe de la moda". Lo que nadie se imaginaba era que dos décadas después, su nombre se convertiría en un imperio, y que cientos de mujeres estarían agradecidas con él por haberles dado una nueva forma de vestir, lejos de la extravagancia de la Alta Costura.

Nacido en Argelia con el nombre de Yves Henri Donat Mathieu-Saint-Laurent, pasó su niñez dibujando vestidos para su madre y sus hermanas. Con 17 años de edad, decidió cambiar el Mediterráneo por las calles de París y se inscribió en la Chambre Syndicale de la Haute Couture con el nombre de Yves Saint Laurent. Su carrera comenzó por un concurso de dibujo en 1953. Sus bocetos le dieron el primer lugar por encima de un joven llamado Karl Lagerfeld, desatando una rivalidad que se intensificaría años más tarde por la disputa del amor del gigoló Jacques de Bascher. Sus dibujos llegaron a las oficinas de Michel de Brunhoff, el editor de la edición francesa de Vogue, quien, al ver su talento, le organizó un encuentro con Christian Dior. "Monsieur Dior me fascinaba", dijo Saint Laurent tiempo después. "No podía hablar enfrente de él. Me enseñó la base de mi arte". Fue la colección Trapèze, su versión menos ostentosa del "New Look", lo que le trajo fama internacional. Sin embargo, los clientes extrañaban los diseños del fundador y sus colecciones nunca tuvieron el éxito esperado. En 1960 fue llamado para enlistarse al ejército francés durante la guerra de independencia de Argelia, lo que lo obligó a dejar el atelier. Hay quienes aseguran que el dueño de Dior, el empresario Marcel Boussac, estuvo detrás del reclutamiento para que pudiera ser reemplazado. Si esto resultara cierto, esa estrategia maquiavélica fue lo mejor que le pudo pasar a Yves. Debido a las burlas de sus compañeros y el estrés, duró únicamente 20 días en el ejército y regresó a París, donde fue tratado en el hospital militar de Val-de-Grâce con grandes dosis de sedantes y terapia de electrochoques, acciones que más adelante desencadenarían problemas de depresión y consumo excesivo de drogas. Tras su recuperación, quiso volver a diseñar y en 1961, él y su pareja Pierre Bergé fundaron su propia marca con el apoyo del empresario estadounidense J. Mack Robinson. Bergé se encargó de que el negocio funcionara correctamente mientras Yves jugaba bajo sus propias reglas y, de paso, revolucionaba la moda. 

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Vestidos "Mondrian"
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Mick y Bianca Jagger
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Le Smoking, Helmut Newton

En 1965 presentó la colección Mondrian, una de las entregas más importantes en su carrera. Vestidos con cortes inspirados en la silueta de los años 20, estampados con los inconfundibles mosaicos del artista neerlandés. Esa silueta quedó registrada en el cine en el vestuario de Belle de Jour de Luis Buñuel. En 1966, cansado del little black dress popularizado por Chanel y Givenchy, creó Le Smoking, una adaptación del clásico tuxedo de hombre. La propuesta fue una sensación. Bianca Jagger le pidió una versión en color blanco para su boda con el vocalista de los Rolling Stones, y el fotógrafo Helmut Newton lo inmortalizó en una imagen de una mujer fumando un cigarrillo en un callejón de París. "Mi trabajo como couturier", dijo en alguna ocasión, "es crear ropa que refleje la época en la que vivimos. Estoy convencido de que las mujeres quieren usar pantalones". En 1967 presentó su última revolución creativa de la década: una línea de ropa más accesible para sus clientas con la esencia de la Alta Costura. Con la apertura de la tienda YSL Rive Gauche, se volvió el precursor del prêt-à-porter (ropa lista para usarse). Su éxito lo convirtió en una personalidad del jet set parisino y con ello llegaron los excesos. Revistas y periódicos lo capturaban de fiesta con Warhol, Halston y sus dos mejores amigas: Loulou de la Falaise y Betty Catroux. Ya fuera en París, en la casa del diseñador en Marruecos o en Studio 54 en Nueva York, los tres eran inseparables. En entrevista, De la Falaise aseguró: "yo era la inspiración gypsy y Betty la inspiración masculina". Los tuxedos evolucionaron a faldas de seda, chamarras de piel y vestidos de caftán inspirados en Marrakech. En 1971, causó controversia por posar desnudo ante el lente de Jeanloup Sieff para promover su primer perfume masculino. El nuevo estilo de vida puso fin a su noviazgo con Pierre Bergé en 1976. Aun así, fue la persona que lo sostuvo durante los momentos más difíciles de su vida hasta su muerte. "Era maníaco depresivo", menciona Pierre en el documental LAmour Fou. "Había periodos en los que hacía todo con absoluta felicidad y luego todo era oscuro. Era feliz cuando tenía que preparar las colecciones. Un día después del desfile, la depresión y el consumo de drogas y alcohol continuaba".

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Betty Catroux, Yves Saint Laurent & Loulou de la Falaise

En 1999 la marca fue adquirida por el Grupo Gucci y nombró a Tom Ford para estar a cargo de la línea de prêt-à-porter, e Yves continúo con las colecciones de Alta Costura. Finalmente, en 2002 anunció su retiro. "Estoy orgulloso de haber creado el guardarropa de la mujer contemporánea y haber sido parte de la transformación de mi época. La moda no es para hacer bella a una mujer, sino para alentarla y darle confianza". A las 20:36 horas del 22 de enero de 2002, el Centro Pompidou cerró sus puertas para comenzar el desfile final: un resumen de sus 40 años de carrera. Todas sus amigas y musas estaban ahí. Catherine Deneuve y Laetitia Casta cantaron Ma Plus Belle Histoire d’Amour, e Yves, con lágrimas en los ojos, era ovacionado por sus invitados. Su visión estética ha sido reinterpretada por los diseñadores que lo sucedieron: Stefano Pilati, Hedi Slimane y Anthony Vaccarello. Su vida inspiró la creación de dos museos, uno en París y otro en Marruecos. Dos películas biográficas buscaron retratar su genialidad y vulnerabilidad en 2014. Una subasta millonaria de su extensa colección de arte fue la motivación de un documental y hubo una manifestación por parte de la extinta tienda Colette ante el cambio de nombre que hizo Hedi Slimane a la marca, borrando el Yves. La protesta se hizo con playeras que tenían la leyenda Ain’t Laurent without Yves (no es Laurent sin Yves). Su historia estuvo llena de numerables éxitos públicos y sufrimientos privados. Y a 10 años de su muerte, las palabras "soy un inventor muy diferente a todos los que me han precedido", de uno de sus poetas favoritos, Arthur Rimbaud, podrían ser el epitafio adecuado para el mayor revolucionario que ha visto la moda.

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