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En la mira: Timothée Chalamet

Su trabajo en Beautiful Boy, junto a Steve Carell, le valió una nueva nominación al Globo de Oro. A sus 23 años, Timothée Chalamet se consolida como el actor de culto de toda una generación.
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Trabajó para Woody Allen y Denis Villeneuve y es el siguiente en los créditos de The French Dispatch, el próximo proyecto de Wes Anderson. Su rostro, que parece cortado con láser, también podría ser parte de una obra de Caravaggio, Rembrandt o Botticelli.

En la cuenta de Instagram @chalametinar, decenas de imágenes creadas con Photoshop sugieren a una audiencia de 85 mil seguidores la manera en la que el actor podría haber sido retratado por obras maestras del arte. Un fenómeno global que podría equipararse a la «Leomania» que DiCaprio generó décadas atrás, después del estreno de Titanic o la popularidad que, ante otros públicos, ha ganado el actor Benedict Cumberbatch. Pero, ¿qué hace que Chalamet sea el sucesor?

Todo inició hace un par de años, cuando la cara de Chalamet apareció en pantalla durante más de seis minutos en el plano nal de la exitosa película Call Me By Your Name. Nació en 1995, en Manhattan, y se crió entre esa ciudad y Le Chambon-sur-Lignon, un pequeño pueblo francés a dos horas de Lyon, de donde proviene la familia de su padre.

Hay una estrategia en el rápido ascenso de Timothée. Un agudo sentido de la moda, calibrado para las redes sociales, una personalidad lantrópica (luego de la polémica generada por A Rainy Day in New York de Woody Allen, dijo que daría todas sus ganancias a un centro LGBT) o incluso a causa de sus amoríos (después de haber salido por un tiempo con Lourdes, la hija de Madonna, y ahora con Vanessa Paradis).

¿En dónde está la verdad? Si Greta Gerwig, directora de Lady Bird, describe a Chalamet como «Christian Bale, Daniel Day-Lewis y Leonardo DiCaprio al mismo tiempo», tendremos que esperar algún tiempo para ver el futuro del actor y distinguir la semilla actoral de la paja provocada por los medios y redes sociales. Mientras tanto, simplemente crámosle cuando le dice a la revista Time Out: «No sé cómo mierda sucedió todo eso».

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