Belleza

Los errores que sacan brotes

Despiertas y lo primero que notas es que el acné ha atacado otra vez... Ya no más.

A nadie le gusta hablar de acné; a nadie le gusta tenerlo, y probablemente la vida sería mejor si nadie sufriera de esta condición. Por mala suerte para muchos de nosotros, el acné está presente desde que decidimos que nuestros papás nos dan pena y somos muy cool para todos... AKA la pubertad. 

Para muchos afortunados, los granitos se van al final de la adolescencia o en los 20's; para otros, el acné se queda por problema de piel o desbalance hormonal u otras razones. Y a quien me dirijo con este artículo es a los afortunados que no sufren de acné de la adolescencia sino de vez en cuando tienen brotes inexplicables de un día para otro. Porque lo más seguro es que algo en su rutina diaria se los esté provocando. 

¿Qué estás haciendo mal?

1. No lavas bien el rostro

Durante un día de trabajo, tareas, clases, etc.. se acumulan muchas bacterias/sebo/maquillaje en los poros de la cara por lo que desmaquillarse y lavarla es necesario siempre. Pero no solo se trata de pasar el jabón y medio mojarse el rostro; se tiene que tallar con los dedos y hacer un masaje para remover todas las impurezas que se encuentren atrapadas. Lo más recomendable es lavar el rostro con algún dispositivo limpiador con vibraciones o cepillo eléctrico que realmente purifique los poros faciales. Si no cuentas con uno, tus manos podrán hacer el efecto deseado.

Para comprobar que tu rostro está 100% limpio, toma un algodón con agua micelar y pásalo por tu cara. Aunque debería salir limpio, este último paso ayudará a eliminar los restos. Si el agodón sigue estando en extremo sucio, lava tu cara de nuevo.

2. Tocas mucho tu cara

Muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, pero hay que limitar el número de veces que nuestros dedos tocan el rostro. Usamos las manos para todo, así que imagina la cantidad de bacterias y microbios que se encuentran en ellas que después nos pasamos a la cara. Imposible. Ya que eso puede dar como resultado poros obstruidos y un gran brote de acné.

3. Aplicas los productos incorrectos

No es lo mismo tener la piel seca a tenerla grasa. Cada piel tiene productos adecuados y muchas veces si no utilizamos los correctos, nuestra piel reacciona a ello. Por ejemplo, una crema pesada puede hacer maravillas para la piel seca pero probablemente obstruya los poros en una piel grasa o mixta. 

Identifica tu tipo de piel y después compra en base a sus necesidades.

4. Usas demasiado maquillaje

Si eres de las que todos los días usan una base de cobertura total, corrector, polvo y toda la rutina de maquillaje. Lamento decirte que no estás permitiendo que tu piel respire y estás dañando tus poros. En la medida de lo posible, trata de lucir el look natural para que tu piel descanse; utiliza bases ligeras, sin aceites y no comedogénicas. Y si llegas a tener un granito que quisieras tapar, lo mejor sería que no lo tocaras; pero si en verdad es terrible, utiliza muy poco producto y aplícalo con las manos limpias y no lo vuelvas a tocar en todo el día.

5. Tienes una mala alimentación

Sí, como todo en esta vida, lo que consumes le ayuda o daña tu cuerpo en una gran medida. Y los dermátologos lo dicen cada vez más: una dieta alta en comida chatarra o grasas malas (hamburguesas, pizzas, pastas...) realmente afecta en lo agresivo que se manifiesta el acné. Sí lo potencia. Así que evita estas comidas por muchos otros motivos también.

6. Tienes mucho estrés

Un punto más para el estrés que nos afecta en todas las áreas de nuestra vida. Pero es cierto, el estrés, aunque no provoca granitos, sí hace peores los que ya tienes. Esto se debe a que un cuerpo estresado produce más hormonas que estimulan la producción de sebo, dando como resultado a los molestos barritos.

Dale la vuelta a la situación ejercitando tu cuerpo para liberar ese estrés de una manera saludable.

7. Estás mucho tiempo bajo el sol

Además de ser terrible para la piel en general, el estar mucho tiempo bajo el sol, deshidrata la tez en extremo. Y una piel deshidratada empieza a producir más sebo para contrarrestar esa falta de agua; este exceso obstruye los poros y la historia se repite. Es por eso que usar crema facial es tan importante. Y un protector solar es siempre un requisito, además de aprovechar las sombras.

8. No exfolias seguido la piel

Aunque sí existe el término "sobre exfoliar" la piel, el hacerlo dos o tres veces por semana permitirá tener un lienzo libre de células muertas e impurezas que no se hayan eliminado con tu limpiador. Ya que a la larga, éstas se vuelven granitos. Utiliza un exfoliante que vaya con tu tipo de piel y alpícalo con tus manos haciendo un suave masaje.

9. Te falta un producto con ácido salicílico

Si has hecho todos estos pasos y los barritos aun continúan, puedes probar alguna crema o tratamiento con ácido salicílico para calmar esa inflamación que al final provoca brotes. Como su nombre lo dice, esto es un ácido así que ten cuidado si tienes la piel sensible ya que puede tener reacciones contraproducentes, puedes utilizarlo en bajo porcentaje y no todos los días. Para el resto de las pieles, lo que hace este ácido es eliminar la capa superficial de la epidermis. No, no se cae la capa completa, solo hace un efecto mayor al de un exfoliante normal. Por lo que produce resequedad en la piel si se utiliza en exceso (ojo pieles secas). 

No tengas miedo de probar alguna crema con este activo, solo infórmate bien y asegúrate que tu piel lo resista. En caso de duda, acércate a un dermatólogo.

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas