Arte y Cultura

Revolución Azul

por Felipe Pando
12.09.2017
El Museo Universitario de Arte Contemporáneo inaugura la primera retrospectiva que se presenta en México sobre Yves Klein.

Niza, 1947. Tres amigos de 19 años están en la playa y juegan a dividirse el mundo. El primero elige la tierra, el segundo las palabras y el tercero tiene una revelación: "Vi el azul del cielo, el azul del infinito, el área libre de la energía universal". Ese hombre, llamado Yves Klein, se imaginó levitar hasta el cielo para poner su firma en él. A esa idea la consideró su primera obra de arte: "Ese día sentí odio por los pájaros, porque volaban en mi azul; intentaban hacer hoyos en mi trabajo más grande".

"Su azul" se convirtió en una de las invenciones que más reconocimiento le traerían cuando inventó un tono ultramarino conocido como International Klein Blue (azul Klein internacional), desarrollado con el químico Edouard Adam, y que se volvió su firma. 

Nacido el 28 de abril de 1928, hijo de los pintores Fred Klein y Marie Raymond, tuvo una vida breve —murió a los 34— que le bastó para pintar más de una revolución en el arte. 

 

Armado de su color emblema, presentó una serie de pinturas monocromáticas que generó un escándalo en el circuito artístico de finales de los 50, e hizo cuestionarse a más de un crítico: ¿podían los lienzos en donde no había absolutamente nada más que un solo color ser considerados pinturas? Este minimalismo se entiende también al acercarse a su biografía y entender que uno de sus primeros intereses fue el yudo, que lo motivó a vivir durante 15 meses en Japón, donde entró en contacto con la filosofía zen. Aquel enfoque también lo exploró en la música, con su Sinfonía monótona, donde una orquesta interpreta durante 20 minutos una misma nota, seguidos por otros 20 de silencio. En sus palabras, su monocromía lo llevó a: "Sentir el alma, sin explicaciones, sin palabras, y representar ese sentimiento". 

Más tarde llevó su color a todo lo que le hizo sentido: mil y un globos que flotaban sobre el cielo de París, esponjas marinas, esculturas clásicas, como la Victoria de Samotracia, y el cuerpo de mujeres desnudas, quienes le sirvieron de "pinceles" para sus lienzos, creando así uno de sus trabajos más célebres, las Antropometrías.

Como todo artista, Klein fue, sobre todo, un hombre de ideas, que parecían flotar en su trabajo como aquellos pájaros lo hacían en el cielo de su primera obra. Su acercamiento al arte conceptual tiene mucho que ver con el vacío y lo intangible. Así lo demuestra su Zona de sensibilidad pictórica inmaterial (1959-1962), donde intercambiaba un espacio inexistente a cambio de oro que más tarde era arrojado a un río o al océano. A cambio, el coleccionista obtenía un recibo que podía conservar o quemar. Era, en cierto sentido, la nada a cambio de la nada, o a cambio de una experiencia que no volvería a repetirse. A pesar de eso, para uno de los ocho compradores que tuvo la obra, representó una de las piezas de arte más significativas de toda su vida, como lo cuenta Daniel Moquay, también curador de la muestra que se presenta en el MUAC, en un foro en el Walker Art Center de Minneapolis.

Dos años antes de morir, Klein realizó una fotografía que resulta memorable no tanto por lo que ocurre en ella, sino por lo que está a punto de suceder. Ahí se le ve en el momento en que está suspendido en el aire tras saltar de una ventana. La imagen apareció en Dimanche, un periódico que había realizado y que distribuyó por toda la ciudad de París durante un solo día, acompañado de un pie de foto: "Soy el pintor del espacio. No soy un pintor abstracto, sino, al contrario, un artista figurativo y realista. Para pintar el espacio, he de ponerme en situación. He de estar en el espacio". Había llegado al cielo de su primera obra.

Moriría en 1962, tras sufrir un infarto (el tercero que padecía después de salir de una proyección en mayo de ese año en el Festival de Cine de Cannes de la película Mondo cane, donde él aparecía). Como ocurre con las vidas breves, siempre resulta interesante imaginar qué habría hecho el personaje de haber vivido por más tiempo; pensar en las revoluciones que habría o no hecho. Aunque su trascendencia en el mundo del arte es más que innegable. Basta mirar su azul.

Y V E S K L E I N

Yves Klein. Del 26 de agosto de 2017 al 14 de enero de 2018. 
Museo Universitario Arte Contemporáneo.

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