Arte y Cultura

Leo Villareal: luz y tiempo

Platicamos con el artista contemporáneo con ascendencia mexicana, cuya obra ha sido exhibida en distintos museos alrededor del mundo y es parte de espacios públicos como The Bay Lights, el puente que conecta a San Francisco y Oakland.
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Villareal formó parte del Cartier Social Lab en San Francisco, un foro que reunió a mentes de distintas disciplinas creativas. Personajes qe comparten valores como la innovación, la pasión y el entendimiento colectivo. Valores que también fueron parte de la creación de uno de los iconos de la casa francesa: el reloj Santos. 

 

 

¿Qué te pareció Cartier Social Lab?

Toda una experiencia, no sabía que esperar al principio cuando Neville Wakefield me invitó a participar. He conocido gente increíble y he tenido grandes conversaciones.

 

Tu propuesta de arte combina una resolución espacial y temporal en donde los resultados, se mueven, cambian e interactúan. Con esto en mente, ¿qué papel juega el tiempo en tu vida?

En mi trabajo todo se trata del tiempo. Detener un momento y una secuencia donde tienes que tomar en cuenta cómo se desenvuelve en tiempo. También es un trabajo abstracto, no hay imágenes, ni texto. Lo que se ve son secuencias inspiradas por el sistema y la naturaleza.

 

¿Qué significa la luz en tu vida?

Es un material increíblemente poderoso. Es algo con lo que todos estamos conectados y es muy profundo. Puedo conectar la luz con un software y programarlo de manera experimental y así crear piezas que te llevan a otro lugar y te invitan a viajar. En un principio, estaba interesado en la realidad virtual y de ahí partió mi interés de llevar a las personas a un “viaje”. Cuando empecé a trabajar me di cuenta de las posibilidades y de lo que esto provoca en las personas. Se trata de reunir a las personas en un sitio y, aunque no se conozcan, se comuniquen y sientan otro nivel de conexión.

¿Cuál ha sido la parte más dura al tratar de encontrar el camino de tu carrera?

Hacer arte público comprende muchos retos… En Londres tengo un proyecto que conlleva 15 puentes —hace un año ganó la competencia Illuminated River International Design Competition en Londres— el próximo año haremos lo primeros cuatro con mi equipo de trabajo. Quizá el reto más grande es permanecer conectado a la creatividad y permitir que las ideas fluyan.

 

¿Cómo conectas con la creatividad?

Tienes que hacer espacio. Hay días saturados de juntas, papeleo, contratos… así que trato de poner mi cabeza en nuevos espacios cada vez que puedo. Todo lo que veo en la naturaleza lo interpreto a través de mis códigos para así conectar con la gente a través de arte público… un atardecer, el mar, básicamente todo.

 

La luz cambia a través del tiempo y forma secuencias, ¿cuál sería tu propia definición del tiempo?

Es un sentimiento aleatorio.

 

¿Quién ha influido en tu trabajo?

Los artistas James Turrel, Dan Flavin, Marcel Duchamp y Sol Lewitt. También las máquinas ópticas porque puedes hacer con ellas lo que quieras cuando quieras.

 

¿De qué te sientes orgulloso?

De la generosidad del trabajo. Las personas a veces no saben que están viendo una obra de arte y responden a ella. Quizá nunca han ido a un museo y luego ven mis piezas y se van contentos. ¡Es muy importante inspirar! Recuerdo momentos y lugares que me inspiraron cuando era joven como cuando fui al Planetarium por primera vez y vi que era toda una producción teatral. Son momentos de la vida diaria lo que lo hacen especial.

 

¿Cuál es tu definición de arte?

El arte no es utilitario y es lo que lo hace diferente del diseño o de la arquitectura. Una idea que puede concretarse en forma real. También es un encuentro poderoso que puede lograr que las personas cambien de punto de vista y la forma de ver las cosas.

 

¿Cómo innovar?

A través de la investigación constante y manteniéndome conectado a nuevas ideas. A veces doy pláticas en la Universidad de Nueva York y resulta sorprendente todo lo que recibo de los alumnos.

 

¿Cuál es el mayor reto que enfrentan las industrias creativas?

Mantenerse concentrado porque todo sucede muy rápido. Y hacer las cosas por las razones correctas siendo fiel a uno mismo, y no por satisfacer a un coleccionista, galerista o a un museo. El proceso nunca para cuando es para ti.

 

No te pierdas el video de la fiesta en San Francisco que se llevó a cabo durante Cartier Social Lab.

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