Arte y Cultura

El Ganzo: destino creativo

El hotel El Ganzo, ubicado en San José del Cabo, se ha convertido en un epicentro creativo, o al menos así lo demuestran las recientes visitas del artista Aldo Chaparro y el músico Stéphane Wrembel. Así lo vivimos.

En una zona como Los Cabos, conocida de sobra por su oferta turística, el hotel El Ganzo (ubicado a 20 minutos del aeropuerto de San José) ha logrado crear un concepto único en cuanto a hospitalidad, en gran medida gracias a la apuesta que ha hecho al integrar cultura, arte y música bajo un mismo techo (el suyo alberga 69 habitaciones, dos albercas —una con vista infinita y jacuzzi—, spa, club de playa y cuatro restaurantes).

Este enfoque es evidente desde la fachada del hotel boutique donde unos dibujos de Willy Wonka, realizados por Street Art Chilango, reciben a los huéspedes. Esa es solo una de las obras que distintos artistas han realizado bajo su programa de residencias, a cargo de la curadora Luz María Moctezuma.

Pedro Reyes, José Dávila o Marco Rountree han dejado piezas en los pasillos, áreas comunes y habitaciones, las cuales junto al programa de músicos invitados que varía cada mes, se han vuelto una parte indispensable de El Ganzo. Estábamos a punto de comprobarlo de primera mano.

Momentos de arte

“Llevo como tres semanas aquí”, dice el artista peruano Aldo Chaparro. “No había aceptado antes la invitación porque quería estar en un momento como este, en que necesitaba un retiro, y deseaba experimentar”.

Aldo es el más reciente participante del programa de residencias de arte del hotel. “La idea de invitar a artistas para trabajar aquí es una dinámica ideal. Vacación mezclada con el trabajo. Un proceso creativo, de improvisación y cada vez me doy cuenta de que yo funciono mejor así: en el momento”, dice. Durante su estadía en El Ganzo creó cinco piezas, algunas de las cuales pueden verse en el segundo piso y dentro de la habitación 202. En el pasillo exterior de aquella habitación, un bastidor de 1.81 m x 1.81 m ha sido intervenido con pintura negra. Se trata de 13:02 pm, 14 de abril 2017 (las piezas de Chaparro toman su título de la hora y el día en que fueron creadas). Las medidas, además, tienen relación con su propia estatura. En el caso de esa pieza “hay inmediatez, te das cuenta de que fue una acción rápida”, comenta.

Trabajar en el momento fue un método que también utilizó al crear las demás piezas. Al abrir la puerta de la habitación 202, una estantería se encuentra repleta de distintos objetos (13:30 - 15:25 pm, 19 de abril 2017) “Empecé a recolectarlos en la playa. Al volver al cuarto recordé en dónde les daba la luz en ese momento y ahí coloqué hoja de oro”. La habitación también resguarda 14:21 pm, 14 de abril 2017, un bastidor sobre el cual utilizó carbón.

Una de las piezas más representativas de la estancia de Aldo es un triángulo que se encuentra en una de las paredes de la terraza de esa misma habitación, “durante días vi cómo la luz caía ahí”, el resultado es 16:37, 18 de abril 2017, la cual, por la tarde, enmarca a la perfección la figura geométrica realizada en hoja de oro durante unos minutos; y crea un diálogo con 15:37, 18 de abril 2017, (realizada con el mismo material). Ambas piezas tienen como telón de fondo la vista privilegiada al Mar de Cortés y a la marina que se tiene desde del cuarto.

 

CHAPARRO-02.jpg
16:37, 18 de abril 2017
CHAPARRO-05.jpg
15:37, 18 de abril 2017
CHAPARRO-04.jpg
14:21 pm, 14 de abril 2017
CHAPARRO-03.jpg
15:37, 18 de abril 2017
CHAPARRO-07.jpg
13:02 pm, 14 de abril 2017
CHAPARRO-06.jpg
14:21 pm, 14 de abril 2017
CHAPARRO-10.jpg
13:30 - 15:25 pm, 19 de abril 2017
Sonido familiar

Durante esa semana de abril, Aldo no era el único huésped creativo que haría una obra para El Ganzo. Por aquellos días también se encontraba Stéphane Wrembel, músico experto en django —género a medio camino entre el jazz y los ritmos gitanos– cuyas piezas han aparecido en varias películas de Woody Allen (quizá la más memorable sea su “Bistro Fada”, imprescindible para la narrativa de Medianoche en París).

Como él —y antes que él—, músicos como Natalia Lafourcade o Caloncho habían venido aquí, atraídos por el estudio de grabación que se encuentra en el sótano, como parte del programa de residencias musicales. “Me encanta lo accesible que es, solo bajas las escaleras y no tienes la presión del tiempo”, dice Wrembel quien está aquí para ayudar a Sara Labriola, una de sus alumnas, a grabar su álbum debut.

La “huella” de Wrembel en El Ganzo pudo escucharse durante una noche de sábado, en la terraza del hotel, escenario de un concierto que duró más de una hora. Durante la la tarde, Wrembel había hablado sobre lo que haría: “Tocaremos django, será especial. Es música improvisada, no tenemos un número determinado de canciones. Nos divertiremos”. De su guitarra aparecieron los primeros acordes de una pieza escrita por Django Reinhardt. Más adelante, sonaría su famosa “Bistro Fada”, con algunas variaciones que mostraban su destreza, y la relación entre sus manos —que cada vez se movían más rápido— y las cuerdas —que cada vez se escuchaban más fuerte.

A la mañana siguiente, Wrembel desayunaba tranquilamente en el restaurante Downstairs del hotel, mientras revisaba los resultados preliminares de las elecciones francesas que se realizaban ese día. Mientras, Aldo Chaparro caminaba por la terraza del restaurante, casi frente a él. Todo bajo un mismo techo.

 

Fotografía Gustavo García-Villa
 

elganzo.com

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas