Arte y Cultura

Está Temblando

por Luisa Reyes Retana
31.10.2017
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—Está temblando. Lo decimos siempre en el mismo registro de voz, viendo intermitentemente el temblor en los ojos de los otros y los objetos susceptibles de caer, buscando con las palmas de las manos la terrible intimidad en el tremor de las superficies.

 

—Está temblando, ve por el niño, corre.

 

—Está dormido.

 

—Cárgalo como puedas, corre.

 

—Está temblando, está temblando duro, me dice un hombre que me sostiene la mirada en el pasillo del hospital. Nos pegamos cada quien a su pared. Me lo repite en voz baja, porque sabe que sé y nos consolamos cerrando los ojos lentamente. Los muros se sacuden. Una mujer y yo nos tomamos las manos aterradas para decirnos: no temas, somos una ciudad que sabe temblar.

 

—Está temblando. Es solo un temblor, una mano temblorosa, un niño que tiembla de frío, una boca que se rompe y tiembla, una gota, un momento, un párpado, una vena, un dedo, una pérdida momentánea del balance, un temblor que siento dentro.

 

—Está temblando. La ciudad se está cayendo en gerundio.

 

—Está temblando el mismo día, el mismo día, el mismo día, treinta y dos años después. Será que la tierra vive y por eso recuerda y repite, como el cuerpo, que ante un estímulo vuelve a un hábito que creía olvidado.

 

—Está temblando otra vez, se repite una vez más el misterio capitalino. Nos morimos a raudales. Se cae mucho, mucho más de lo que merecemos. Los escombros son laberintos de muerte, los sonidos desgarran el aire que se vuelve lacrimógeno. Diez segundos después, cientos de caras y manos despejan la tolvanera. En la casa de la desgracia irrumpe la vida. Los que no murieron toman las calles y las redes. Trabajo, ayuda, comida, medicinas, colectas, lonas, textos, sistemas de verificación de información, de traslado de bienes, de denuncia, de apoyo. La desesperanza se transforma en su opuesto. "¿Quién convocó a tanto muchacho? ¿De dónde salió tanto voluntario? ¿Cómo fue que la sangre sobró en los hospitales?", preguntaba Emilio Viale en la crónica del día después del 19 de septiembre de 1985.

 

—Está temblando. A lo lejos una nube de polvo. Si todo se cae, responderemos al desastre con una vitalidad solo comparable con la fuerza de la tierra.

 

*Luisa Reyes Retana es cofundadora de Sicomoro Ediciones. Este año su novela Arde Josefina ganó el Premio Mauricio Achar.

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