Arte y Cultura

Entrevista: Moisés Cosío

por Felipe Pando
07.09.2017
El 7 de septiembre, el coleccionista y filántropo recibirá el premio Montblanc de la Culture Arts Patronage Award.

Fotografía Cuauhtémoc García

Hace 25 años, la firma de lujo Montblanc lanzó desde su Fundación el Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage, un reconocimiento que se otorga anualmente a personajes comprometidos con iniciativas culturales, que dedican su tiempo y esfuerzos de una forma desinteresada.

L'Officiel-299.jpg

 

 

En nuestro país, la lista de los premiados incluye nombres como los de los coleccionistas Patrick Charpenel, Agustín Coppel o Eugenio López. El 7 de septiembre, la firma alemana entregará este premio a Moisés Cosío (Ciudad de México, 1984), quien está detrás de proyectos como la Fundación Alumnos 47. Esta iniciativa se ubica en una casa en la colonia San Miguel Chapultepec, y ahí se fomenta la educación en torno al arte contemporáneo, con talleres, una biblioteca especializada en arte y una biblioteca móvil. Cosío, además es mecenas,  productor de cine y patrono activo de museos como el Tamayo y MUAC de la Ciudad de México.

Estas razones hicieron que un jurado internacional (que en su capítulo para México incluyó este año al artista Carlos Amorales, al editor y promotor cultural Ricardo Porrero y a la curadora Sofía Hernández Chong Cuy) le otorgara el galardón, dotado con un instrumento de escritura Scipione Borghese de edición limitada y 15 mil euros que deben donarse a una organización sin fines de lucro, elegida por el ganador. En esta ocasión la destinataria será Adeco Acciones para el Desarrollo Comunitario. A unas horas de recibir el premio, en la Casa Pedregal de la Ciudad de México, Cosío nos habla sobre su papel como coleccionista y filántropo cultural.

¿Cómo iniciaste en el coleccionismo?

Empecé como he oído que empiezan todos: con mucha curiosidad sobre lo que era esto. ¿Por qué una obra vale lo que vale?, ¿por qué esto está en un museo?

 

¿En qué momento empiezas a involucrarte en este mundo?

Me toca todo esto cuando el artista se estaba volviendo un rockstar. Hablo de Damien Hirst y toda esta época en la que yo decía: ¿qué pasa, qué es esto de lo que de plano no tengo idea? Conozco a (la curadora) Patricia Martin y me da un curso sobre Historia del Arte y Arte Contemporáneo y entonces me vuelvo loco. Mi cabeza explota. Entiendo todo lo que es el arte, que tiene que ver con cuestionar y romper estructuras morales, políticas, económicas, espirituales y quedé fascinado con la práctica de los artistas, su conocimiento y sus intereses.

 

¿Cuál fue la primera pieza que coleccionaste?

Tres collages de Pablo Helguera. Inmediatamente después llegaron dos postales de Doctor Lakra, que aún tengo en mi oficina.

 

¿Hubo algo en particular por las que te interesaste por ellas?

No recuerdo la razón exacta. Fue una decisión que entonces tomé junto con Patricia Martín, ahora entiendo la relevancia de ambos artistas. En ese entonces también estaba leyendo el libro de Helguera, Guía de estilo del Arte contemporáneo y estaba atacado de risa. (El del arte) es un mundo lleno de contradicciones que se toma a sí mismo tan en serio, y leerlo fue super refrescante.

 

¿Cuál es la última que ha entrado a tu colección?

Hace relativamente poco compré unos dibujos que hizo el cineasta Serguéi Eisenstein cuando estuvo haciendo su película (¡Viva México!), con hojas membretadas del Hotel Imperial de México.

 

¿Cuántas piezas hay actualmente en tu colección?

Alrededor de 200.

 

¿Construyes una colección por intuición o con un enfoque particular?

He tenido momentos con enfoques específicos y también en ciertos momento en los que he estado asesorado, pero por lo general es bastante intuitivo y tiene que ver con la personalidad del artista. Si de pronto conozco a un artista, me hago su amigo y me empieza a enloquecer su tema, me interesa coleccionar su obra.

"Empecé como he oído que empiezan todos: con mucha curiosidad sobre lo que era esto".

Tu colección no tiene un espacio físico como tal, ¿vives con el arte?
Ahora estoy acabando de construir un espacio físico que albergará la colección y también tendrá exposiciones itinerantes que generaremos ahí. Será en El Pedregal y estará abierto al público por cita. Lo inauguraremos el próximo año.

 

Estás involucrado en el patronato del Museo Tamayo y del MUAC, ¿qué papel debe tener un patrono en los museos actualmente?

Tiene que ser exclusivamente de patronaje, como lo dice el premio que me da Montblanc. Siento que tiene que haber una línea muy clara de que estás ahí para apoyar al museo y a la cultura en un espacio que debe ser público y hasta ahí.

 

Una de tus iniciativas más visibles es la Fundación Alumnos 47 ¿qué querías lograr ahí?

Intercambio de conocimiento, generar reflexión, tener libros para consulta. Lo que quería hacer era básicamente un espacio de arte que no tuviera arte, inclusivo, donde tanto la gente que no está dentro del mundo del arte, como los que están ahí pudieran ir sin sentirse intimidados en ningún motivo y que fuera un espacio abierto a la discusión para todos.

 

¿El arte contemporáneo es para todos?

Creo que sí. Siento que muchas veces los espacios donde se exhiben no son para todos. Últimamente hemos visto, por lo menos en tres museos importantes de la ciudad, exposiciones blockbuster a las que la gente está yendo. Además, sí está yendo más gente a ver arte contemporáneo, sí se está democratizando.

 

Pero como decías antes, puede ser un mundo que se toma demasiado en serio, ¿te ha pasado esto?

Me llamó mucho la atención asistir a un cena hace muchos años. Había venido un artista europeo a México. Estaba llena de curadores y también estaba el artista. Todos opinaban acerca de su práctica y decían cosas como “esto tiene que ver con el impulso biológico de tal y cual” y “esto tiene que ver con la antropología y los cavernícolas”. Fueron una serie de comentarios de ese estilo. Al final el artista, ya borracho, dijo: “No, no, no. Yo solo pienso que mi escultura es bonita, no sé de dónde están sacando todo eso, solo la hice porque era bonita”. Me impactó porque me mostró que el arte es un mundo bizarro e interesante.

 

¿Y algo similar puede darse en los espacios?

Si no perteneces al círculo intelectual no te invitan a tener dudas. Lo he dicho un chorro de veces: a mí me impactó ir a una galería acompañado con Patricia Martín y recordar que me pasaban al cuarto de atrás y tenía champaña y se me resolvían todas las dudas, y de pronto regresaba a la misma galería una semana después solo, con jeans rotos y no había ni chance de preguntar.

 

Y justo eso es lo que quieres promover desde Alumnos 47, la conversación, la inclusión...

Lo más interesante del arte para mí no son las piezas terminadas sino la búsqueda de la investigación del artista y para mí eso es Alumnos: algo que te diga toda la teoría. Esto pasó a partir de esta pieza, hubo esta investigación, aquí están los libros, tales referencias históricas.

 

¿Y qué papel tiene el arte en una sociedad?

Yo creo realmente que el arte nos puede salvar, como sociedad, como país. Hay que darle libertad a los artistas, no censurarlos, que hablen de lo que tengan que hablar.

 

 

 

Compártelo

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas