Pop culture

Las otras musas de la Haute Couture

«¿Y si Cecil Beaton hubiese fotografiado los vestidos de Charles James sobre mujeres negras?», Pierpaolo Piccioli reivindicó el poder de la mujer negra sobre la pasarela con su pasada colección para otoño / invierno. Pero mucho antes que él, las propias mujeres ya habían decidido que la Alta Costura era suya también. Recordamos a cinco musas que cambiaron paradigmas.
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Eartha Kitt
Eartha Kitt en el showroom de Givenchy, 1961. Fotografía por Tony Vaccaro / Getty Images.

La primera "material girl" – como ella misma se autodenominaba – no fue Madonna, fue Eartha Mae Kitt (1927). Conocida por su carácter indómito, la cantante de jazz y estrella de cabaré estadounidense desarrolló una amplia carrera discográfica y cinematográfica, además de participar fugazmente como Catwoman en la serie de televisión de Batman en los años 60.

Su historia es desgarradora a la vez que valiente. Fue concebida fuera del matrimonio y nació en los campos de algodón de Carolina del Sur. Su madre contaba con ascendencia afroamericana y Cherokee. La identidad de su padre es desconocida hasta el día de hoy. Regalada por su madre, llegó a Harlem a los nueve años. A los 15 años, dejó la escuela secundaria para trabajar en una fábrica de Brooklyn. Siendo adolescente,  vivía entre casas de amigos y el metro. Sin embargo, en la década de 1950 logró salir de la pobreza gracias a sus dotes para el canto y el baile. Y llegó la fama: actuó con la Katherine Dunham Dance Troupe en una gira europea, tuvo su propio «solo» en un club nocturno de París y se convirtió en la sensación del Viejo Continente. Orson Welles la llamó «la chica más emocionante del mundo». Y rompió esquemas. Asumió el papel de Catwoman para la tercera y última temporada de la serie de televisión Batman (1966), reemplazando a Julie Newmar.

Eartha y el diseñador de moda francés Hubert de Givenchy coincidieron varias veces en París para un fitting de la cantante  en 1961. Tony Vaccaro captó ese momento. «Eartha había venido a ver a Givenchy en París para probarse un vestido ajustado. Yo simplemente disparé». Vivió romances con el magnate de los cosméticos Charles Revson y con un heredero del mundo bancario, John Barry Ryan III. Su afición por el lujo y los hombres millonarios era desmedida.

En 1968 fue invitada a un banquete en la Casa Blanca. Por lo visto, la esposa del presidente Lyndon B. Johnson le preguntó su opinión sobre la guerra de Vietnam. Ella no se mordió la lengua y respondió: «Están enviando a los mejores de este país a que les maten de un tiro». Lo pagó con el exilio del país durante varios años. 

Dorothy Dandridge
Dorothy Dandridge y John Fulton tras bastidores en la 29a ceremonia de los Premios de la Academia, 1957. Foto / Cortesía

El ícono de estilo que Hollywood ha olvidado. Cantante y actriz estadounidense, fue la primera mujer de color nominada a Mejor Actriz en los Oscar de 1955 y se convirtió en símbolo de poder para la comunidad. Su vestido –con un amplio escote, ligera cola y guantes– es toda una declaración de elegancia y sofisticación.

Dorothy (1922) eclipsa en el musical Carmen Jones  vestida con una falda color rojo, una camisa con gran escote y unos pendientes de oro que envidiaría María Félix. Interpreta a una femme fatale en una fábrica de Carolina del Norte. Por este papel copó portadas como la de la revista LIFE. También fue la primera mujer de color en lograr eso.

En 1959 llegó otro de sus mejores momentos con el musical Porgy y Bess, en el que comparte protagonismo con Sidney Poitier y por el que recibió una nominación al Globo de Oro. Murió repentinamente a los 42 años, perdiendo la posibilidad de eclipsar a actrices como Grace Kelly o Audrey Hepburn.

La madre de Dorothy, Ruby, estaba embarazada de cinco meses cuando dejó a su esposo Cyril, llevando a su hija mayor, Vivian, con ella. Dorothy y Vivian demostraron un talento temprano para cantar y bailar y comenzaron a actuar en teatros e iglesias locales cuando Dorothy tenía 5 años. En 1937, tuvieron un pequeño papel en la película de los Hermanos Marx, Un día en las carreras.

Halle Berry la interpretó en la película Dorothy Dandridge de HBO en 1999.

Josephine Baker
Joséphine Baker en 1929. Fotografía: Getty Images / Keystone France

La diosa de ébano. Era 1925 y Josephine dejaba atónito al mundo con su torso desnudo, una falda de dieciséis plátanos y una danza próxima a la comedia en el Music Hall de Campos Elíseos en París. Ella era la modernidad. El atrevimiento. Era la estrella de La revue negree.

Introdujo el charleston en Francia. Fue la mujer más fotografiada de los años 20 y rompió todos los estereotipos de su época. Carismática, hacía gala de una absoluta libertad para la expresión corporal y espiritual. La revista TIME la incluyó como «musa inspiradora» en su lista de Los 100 personajes de la moda más influyentes de todos los tiempos, junto a Brigitte Bardot, The Beatles o Jacqueline Kennedy, entre otros. 

Adoptó a 12 niños de orígenes diferentes para demostrar que la diferencia étnica no impedía que las personas se vieran como hermanos. Les llamaba la Rainbow Tribe. ¿Su mascota? Un leopardo llamado Chiquita.

Joséphine (1906) se vio obligada a trabajar desde los 8 años y tuvo que abandonar la escuela a los 13. Para ayudar a la subsistencia familiar trabajó como como empleada de hogar en la casa de una mujer que no tuvo reparos en maltratarla. A los 15 años consiguió su primer trabajo como bailarina. Ya entonces se había divorciado de su primer marido – se casó a los 13 por primera vez –   y casado de nuevo con Willie Baker, un guitarrista de blues de quien se divorció también poco después, aunque conservó su apellido.

Inspiró a escritores como Ernest Hemingway y a artistas como Pablo Picasso. Apareció en una película llamada Zou-Zou y se convirtió en la primera mujer negra en tener un papel protagonista en un largometraje. La apodaron La venus de bronce, La perla negra y La diosa de ébano. En 1927 era la artista del espectáculo mejor pagada de toda Europa y rivalizaba con Gloria Swanson y Mary Pickford.

Baker regresó a Estados Unidos con la intención de luchar por la  integración y contra la discriminación racial. En 1963 participó en la Marcha de Washington como la única oradora femenina para dirigirse oficialmente a la multitud, a la que describió como «la sal y la pimienta, justo lo que debía ser». Exigía que en sus actuaciones el público estuviera mezclado para apoyar la integración y luchar contra la segregación. Precisamente Coretta Scott King le ofreció el liderazgo no oficial del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos en 1968 tras el asesinato de su esposo, Martin Luther King, pero lo rechazó por ayudar a la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Zelda Wynn Valdés
Zelda Wynn Valdés / Cortesía

Fue la primera diseñadora negra de moda en abrir su tienda propia en Broadway (NY) en 1948. Vistió a Josephine Baker, Ella Fitzgerald, Dorothy Dandridge, Ruby Dee, Mae West y muchas más.

Zelda comenzó en la moda cuando era niña creando ropa para sus muñecas, comenzando a cortar patrones de los periódicos. Aprendió de su abuela el noble oficio de costurera y también trabajó en la sastrería de su tío. Para conseguir su primer trabajo tuvo que demostrar sus habilidades a aquellos que dudaban de ella. Durante el auge de su carrera llamó la atención de Hugh Hefner, quien la contrató para diseñar el primer traje de conejito Playboy en la década de 1950.

Ayudó a la historia de la moda con la formación de la Asociación Nacional de Diseñadores de Moda y Accesorios para aquellos que estaban interesados en seguir una carrera en la industria. También diseñó los uniformes para el Teatro de Danza de Harlem.

Dorothea Towles
Dorothea Towles / Cortesía

Fue la primera modelo afroamericana en trabajar para las casas de alta costura en París. Dorothea nació en 1922 en Texas. Viajó a Los Ángeles después de la muerte de su madre a principios de la década de 1940 y se matriculó en la Dorothy Ferrier Modeling School, donde fue la primera estudiante negra.

En 1949, siguió a su hermana mayor, Lois, a Francia. Después de llegar a París se enamoró de la ciudad. Encontró varias oportunidades y vendió su billete de regreso a los Estados Unidos. A los diseñadores franceses les encantaba su cintura corta y sus piernas largas.

El archiconocido couturier Christian Dior fue el primero en contratarla. Trabajando con otras modelos de todo el mundo, ayudó a Dior a internacionalizar sus modas. Fue una de las modelos elegidas para hacer popular el revolucionario "New Look" de Dior. Y, no nos cabe duda, cautivó a sus clientes durante los desfiles. También trabajó para Elsa Schiaparelli.

Después de su gran éxito en Francia, Dorothea decidió regresar a los Estados Unidos. La vida para ella no sería tan abierta y libre como había sido en Europa. El hecho de que trabajara con algunos de los diseñadores más famosos de París ayudó a hacer la moda más inclusiva en Estados Unidos. A su regreso, comenzó una gira por las universidades negras, mostrando su línea de alta costura.

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