Arte y Cultura

Isaac Julien en el MUAC

por Felipe Pando
03.03.2016
Platicamos con el artista británico durante su visita a México, aquí los detalles sobre su reciente exposición.

Isaac Julien es un artista que está en busca de algo. A través de sus videos e instalaciones, el creador, egresado de la Escuela de Arte de Saint Martin y nominado al Premio Turner, ha indagado en la manera que le permita contar de mejor manera los temas que explora. Estos, son muchos y variados, y van del racismo y la cultura negra a la libertad sexual. El resultado ha sido expuesto lo mismo en el MoMA y las pantallas de Times Square en Nueva York, que en recintos museísticos de de Holanda o Suecia. Una de sus exposiciones más recientes tiene lugar en México. En estos días —y hasta el 31 de julio— el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) exhibe dos de sus piezas: Playtime y Kapital. Platicamos con él durante su visita a nuestro país, en el marco de su participación en el Festival Internacional de Cine de la UNAM.

 

 

Dirigiste a un elenco muy diverso que incluye a actores como James Franco, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con ellos?

Muy interesante. Por ejemplo, había trabajado con Maggie Cheung en Ten Thousand Waves y a partir de eso desarrollé una relación con ella. Es una actriz con una gran carrera en el mundo del cine chino, pero no tiene interés de regresar ahí, porque le interesa el mundo del arte. Por esto creo que no estará en otro filme aparte de este. A James Franco lo conocí quizás hace cinco o seis años, cuando llegó a Londres y platicamos durante mucho tiempo sobre la posibilidad de que participara en uno de mis trabajos. Le enseñé el guión y fue fantástico que aceptara; no creo que realmente haya leído el texto pero filmamos su secuencia en tan solo tres horas. Es un intérprete extraordinario. Creo que admiro más su trabajo como actor, pero sin duda es un enfant terrible de Hollywood, tanto en el mundo del arte como en el del cine.

 

Las piezas que presentas en el MUAC, Playtime y Kapital abordan los problemas del sistema financiero actual, ¿qué te llevó a realizar trabajos alrededor de la economía?

Creo que tuvo que ver con la debacle de 2008 cuando vi el efecto que tuvo en la economía del arte y en la vida de distintas personas a las que conocía. Cuando estaba filmando un trabajo anterior a este, Ten Thousand Waves (2010) tenía la idea en la cabeza de hacer algo como Playtime, que mirara estas cuestiones tan complejas y enfocara la atención en historias verídicas, para mostrar cómo el capital también afecta a los individuos.

 

¿Cómo logras hacer esto en Playtime?

Presento historias divididas. Por ejemplo, una historia se basa en un fotógrafo que trabaja conmigo. En la crisis perdió su casa, a su esposa y a su familia. En otra, me basé en una trabajadora doméstica a quien conocía de hace mucho tiempo. Ella antes vivía en Dubai y ahora radica en Londres. Cuando fui a Dubai vi esa representación sorprendente de cómo el capital puede manifestarse a sí mismo —literalmente— a través del petróleo, en el desierto: en una nueva riqueza, un nuevo capital.

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El famoso subastador Simon de Pury aparece en Playtime como él mismo, en una especie de autocrítica, ¿cómo lo convenciste de participar en el proyecto?

Había platicado con él sobre la posibilidad de que alguien más interpretara su papel, pero era imposible. Creo que Simon de Pury es, de cierta manera, el mejor ejemplo de lo que el economista David Harvey llamaría “capital ficticio”, pues, literalmente, produce capital por algo tan intangible como lo es su vocalización lingüística. Por supuesto tiene todo el aparato de una casa de subastas tras él, pero es esa cuestión de desempeño la que genera capital. Esa cuestión de teatralidad me parece una forma de arte en cierto sentido. Él representa el movimiento del mundo del arte y al mismo tiempo me sentí muy honrado de que quisiera involucrarse en mi proyecto.

 

Han pasado dos años desde que expusiste este trabajo por primera vez y cuatro desde que iniciaste con la idea de hacer el proyecto, ¿cuál es tu percepción actual de la economía?

Me parece realmente interesante la manera en la que Marx ha sido revivido. La gente actualmente se cuestiona si es este el sistema indicado y si realmente funciona bien. Creo que estamos comenzando a ver representaciones literales de cómo funcionan la gente que trabaja en los fondos financieros en filmes de ficción como The Big Short o incluso en The Wolf of Wall Street.

 

¿Cuál es tu opinión personal de este sistema?

Creo que vivimos en un sistema precario, y de cierta manera no tenemos las certezas que antes teníamos. Hacer este trabajo es un reflejo de eso. Para mí ha sido muy interesante darme cuenta de la condición cíclica de las crisis, como una característica permanente de la manera en la que está estructurado el capital. La otra cosa que me parece muy interesante es la relación enigmática que tiene con el arte, porque de alguna manera la relación con el valor del arte es muy enigmática; los coleccionistas no adquieren las piezas únicamente porque están interesados en el dinero, también lo hacen porque hay una atracción estética.

"La relación con el valor del arte es muy enigmática; los coleccionistas no adquieren las piezas únicamente porque están interesados en el dinero, también lo hacen porque hay una atracción estética."

¿Qué diferencias y similitudes ves en tu producción, si compararas la época en la que iniciaste tu trabajo hasta ahora?

En 1983 filmé ¿Quién mató a Colin Roach?, trataba de un hombre de color joven que era asesinado en una estación de policía al norte de Londres. Tiene más de 30 años. En ese entonces no habría pensado que en 2016 habríamos tenido una cosa llamada Black Lives Matter (asociación que promueve campañas contra la violencia hacia la gente de color). Esos trabajos hoy resuenan bastante bien con un público joven y algunas de las preguntas no son tan lejanas, si lo piensas, de algunas de las peticiones alrededor de la controversia de las nominaciones al Oscar, que en su última edición excluyó a tanta gente de color. No puedes evitar mirar la liga entre la indiferencia que la policía tiene ante la violencia hacia los hombres negros y la manera tan penosa, en que —de una manera vulgar y terrible— se muestran los hábitos de la industria del cine en Hollywood y cómo eso es tan fuerte para mantener un “poder blanco”. Eso no ha cambiado. Creo que algunos de los aspectos más vulgares de nuestra cultura forman parte de algunos de los temas que trataba de tocar en mis primeras piezas, cuando tenía 23 o 24 años. Espero que mi trabajo de alguna manera ya esté a años luz de ese tipo de debates.

 

¿Qué representa para ti poder exponer en un museo como el MUAC?

Cuando vine a la Ciudad de México por primera vez, en 2012, vi todas las exposiciones, incluso fui al museo de Carlos Slim. La muestra más importante que vi fue la de Doris Salcedo que se presentaba en el MUAC, por eso exhibo en este museo. Es así de simple. Es el museo que tiene a los curadores más importantes en México. Yo mismo trabajé con una joven curadora que es fantástica, Amanda de la Garza, y fue algo excepcional. Así que estoy muy feliz de exponer aquí.

 

¿Qué veremos de ti en el futuro?

Estoy muy enfocado en la obra de la arquitecta Lina Bo Bardi. Estoy trabajando en Las siete caras de Lina Bo Bardi, un video que espero poder filmar en Brasil a final de este año.

 

 

Playtime y Kapital. Museo Universitario Arte Contemporáneo. Hasta el 31 de julio de 2016.

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