Arte y Cultura

Facts que no sabías sobre Andy Warhol

Con motivo de la exposición “Estrella Oscura” en el Museo Jumex, te presentamos 15 datos poco conocidos sobre el padre del pop art.

1. Su apellido verdadero era Warhola. Sin embargo, en Manhattan, adonde había llegado desde su ciudad natal, Pittsburgh, comenzó a trabajar como ilustrador para revistas de moda. Uno de sus primeros dibujos apareció firmado como "Warhol", sin la a. Desde entonces se llamó a sí mismo Andy Warhol.

 

2. En sus primeros años en Nueva York fue a pedirle trabajo a la legendaria editora de moda Carmel Snow. Andy compartía un departamento con varias personas (y algunas cucarachas). Cuando llegó a mostrarle su portafolio, uno de estos insectos salió de los papeles. Andy recuerda que la editora sintió tanta pena por él que le dio el trabajo por lástima.

 

3. De acuerdo con el historiador y filósofo Arthur C. Danto la primera exposición que Andy Warhol realizó fue en una tienda departamental, cuando diseñó los escaparates de Bonwit Teller, en abril de 1961. Ahí, los maniquíes convivían con algunos de sus primeros cuadros, como Before and After y otros más inspirados en los cómics.

 

4. La idea de pintar latas de sopa Campbell’s fue de una amiga suya, tal como lo narra Victor Bockris en la famosa biografía que escribió sobre el artista (Andy Warhol). En el texto, Bockris afirma que la interiorista Muriel Latow le pidió 50 dólares por darle una nueva idea mientras estaban cenando. Como narra Bocrkis, Andy le extendió un cheque y Latow le preguntó: “¿Qué es lo que más te gusta del mundo?. “No sé, ¿qué?”, contestó Warhol. “El dinero. Debes pintar dinero. Deberías pintar algo que todo el mundo vea todos los días, que todo el mundo reconozca... como una lata de sopa”.

 

5. En 1964, Warhol creó unas esculturas en madera que reproducían las cajas de los detergentes Brillo (Brillo Soap Pads Boxes). Un año después, el galerista Jerrold Morris trató de importar 30 de estas piezas a Canadá para una exhibición. Al pasar por la aduana de ese país, las autoridades cuestionaron que fueran obras de arte. Si eran arte estaban exentas de impuestos, pero si eran “cajas” deberían pagar arancel. El caso llegó a la National Gallery de Canadá. El entonces director Charles Comfort dictaminó que no se trataba de arte, sino de mercancía y que debían pagar impuestos. El galerista decidió que no entraran a Canadá. Con los años, las cajas de Brillo no solo se convirtieron en una de las piezas más emblemáticas de Warhol, sino que se cuentan en la colección de la propia National Gallery de Canadá, o el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

 

6. A mediados de los 60, Warhol era bastante conocido. El Museo de Filadelfia le organizó en 1965 su primera retrospectiva. Acudió a la inauguración con una de sus musas de aquellos años, la heredera Edie Sedgwick. Entonces ocurrió algo que no imaginaron: el museo se llenó de gente, a tal punto que el personal tuvo que descolgar los cuadros de las paredes para protegerlos. De modo que solo quedaron los espectadores. De hecho, una de las ideas que Warhol nunca llevó a cabo era una exposición en la que las personas serían las obras de arte, Gallery Live People.

 

7. A mediados de los 60, el artista decidió que se retiraría de la pintura, para explorar otros medios. Sobre todo el cine, en el cual había incursionado desde 1963, con su debut: Sleep (en el que filma a alguien durmiendo). Además, Warhol, mucho antes que Stanley Kubrick filmó la primera versión de Naranja Mecánica en el cine. Por tres mil dólares, compró los derechos del famoso libro de Anthony Burgess y filmó Vynil (estrenada en 1965), la de Kubrick se estrenaría unos años después, en 1971.

8. The Factory fue el centro de trabajo de Warhol. Allí filmaba sus películas y se rodeaba de la gente más excéntrica que le fuera posible. Fue una especie de segundo hogar donde eran bienvenidos drogadictos, homosexuales, modelos, ricos herederos o travestis. Uno de sus colaboradores más cercanos fue Billy Name. A él se le atribuye la decisión de pintar todo el lugar de color plata. Además, Name era conocido por practicar la magia blanca. A finales de los 60, Name se encerró en un cuarto de The Factory y permaneció allí durante un año, sin salir. ¿El motivo? “Limpiar la energía del aire” que se había llenado de “vibras negativas”. La gente de The Factory solo se daba cuenta de que seguía vivo por los restos de yogurts que encontraban afuera de su puerta.

 

9. A Andy le encantaba registrar conversaciones enteras de gente con la que platicaba. Era muy frecuente que asistiera con una grabadora a todas sus citas. A pesar de esto, mucha gente se sentía en confianza para contarle muchas de sus intimidades. Al enterarse de la muerte de Warhol, Elizabeth Taylor llamó a uno de los asistentes de éste para pedirle, un poco preocupada, que guardara una conversación que había sostenido con el artista y que nunca la sacaran al público pues era demasiado privada.

 

10. En 1982 era tan famoso que, además de protagonizar anuncios para distintas compañías, como Pioneer o Líneas Aéreas Braniff, la empresa japonesa AVG Productions estaba trabajando en la creación de un robot que se utilizaría en una obra de teatro. Costaría 400,000 dólares y era capaz de reproducir 54 gestos y frases del artista. Algo coherente con una de las citas más famosas de Warhol donde afirma que a él le encantaría ser una máquina.

 

11. En los 70 comenzó a hacer retratos por encargo. El proceso comenzaba con una sesión de fotos de Polaroids. Los precios de su trabajo en un lienzo de un metro por un metro eran de 25,000 dólares (lo que hoy equivaldría a 200,000 dólares, aproximadamente). Si se querían más, se hacían “paquetes”, con descuentos: así, el segundo cuadro valdría 15,000, el tercero 10,000 y el cuarto 5,000. Sus clientes incluyeron a la diseñadora Carolina Herrera, quien hizo uno de estos encargos (hoy colgado en su oficina). En 1978 el artista llegó a ingresar un millón de dólares por estos retratos y se convirtió en una de sus principales fuentes de ingresos.

 

12. En sus últimos años de vida, dedicaba varias horas de su mañana a ir de compras. Era un coleccionista compulsivo. Le encantaban, sobre todo, las antigüedades. En la última casa en la que vivió, en el Upper East Side, habían habitaciones enteras llenas de cosas y cajas que nunca volvía a abrir. Tras su muerte, en febrero de 1987, Sotheby’s necesitó 10 días para subastar los 10,000 lotes en que dividieron sus posesiones. Otra de las manías de Warhol era abrir todas las mañanas los cuartos de su casa, darle un vistazo a sus pertenencias y después volver a cerrar las puertas con llave. 

 

13. En 1984 empezó a ir semanalmente con Andrew Bernsohn, un quiropráctico especializado en reducción del estrés. El doctor también usaba cristales en sus pacientes que le ayudaban a “recoger la energía de curación”. Durante sus últimos tres años de vida, Warhol se obsesionó con los cristales y sus atributos; los llevaba en collares, en las bolsas. De hecho, llegó a afirmar que las mujeres eran más longevas que los hombres por los cristales que tenían las joyas que ellas usaban.

 

14. Su vida personal parecía ser muy distinta del la del personaje público. La que fuera la última recámara del padre del pop art y protagonista del underground está adornada con crucifijos, una cama con dosel y muebles de los siglos XVIII y XIX. Quienes entraron ahí la describirieron como la recámara de una anciana. Warhol, además, tenía una profunda fe en dios (una vez se molestó con una periodista que le insinuó que él no creía en nada); asistía cada domingo a misa. Más aún, la última serie de cuadros que realizó está inspirada en La Última Cena.

 

15. Murió en febrero de 1987, de complicaciones postoperatorias de una operación de vesícula, algo muy poco común. Actualmente está enterrado en Pittsburgh, su ciudad natal, con una revista Interview y el perfume Beautiful de Estée Lauder que una de sus amigas, Paige Powell, dejó sobre el ataúd durante el entierro.

 

 

Estrella Oscura. Del 2 de junio al 17 de septiembre,
Museo Jumex. 

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