Arte y Cultura

La nueva exposición de Fondazione Prada

A partir del 18 de octubre, podremos disfrutar "Sanguine: Luces Tuymans on Baroque".
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No hay expresión en las obras elegidas por el artista Luc Tuymans para la exposición sobre el barroco "Sanguine" que no sea triste. Ni siquiera un objeto. Cada obra muestra una tristeza antigüa, profunda y piel a lo real. Aquí unos ejemplos: la mirada severa del retarto del artista flamenco Marten Pepijn hecho por otro grande, Sir Anthony van Dyck (1627-1632). Un par de ojos negros que emergen de un fondo aún más oscuro. La mirada de Caravaggio en su obra Chico mordido por una lagartija (1596-1597), o la de David con la cabeza de Goliat (1609-10). Expresiones de miedo, ira, terror que reflejan tristes pasiones.

Aquí no hablamos de un período histórico definido, sino de influencias. "Sanguine", la más reciente exposición de la Fundación Prada, es una lectura personal del Barroco, formada por asociaciones entre obras de artistas contemporáneos y obras de maestros del pasado. Desde Amberes a Milán, la exposición presenta más de 80 obras de 63 artistas internacionales. En las obras prevalece una idea de corporalidad y fisicalidad descompuesta e hiperrealista, representada a través de diferentes medios de expresión: desde la pintura hasta la escultura, desde la fotografía hasta el diseño, desde la instalación hasta el video. Tuymans invita a releer el arte del siglo XVII, pero también del arte contemporáneo, poniendo en el centro la figura del artista y su papel en la sociedad. Así, la confrontación con Peter Paul Rubens, pintor de los retratos de los poderosos y políticos, revela la ambigüedad formal característica de la pintura barroca y la complejidad de las relaciones que los artistas han desarrollado en la Europa de la Contrarreforma y el surgimiento de la burguesía mercantil. El curador quiere demostrar cómo los artistas han ayudado a redefinir la concepción de una corriente, desde el significado negativo atribuido por las críticas de arte de finales del siglo XVIII hasta la revalorización realizada por el pensamiento posmoderno y la reafirmación de una expresividad.

El arte barroco de los siglos XVII y XVIII es la primera corriente artística que adquiere una dimensión global y presenta períodos históricos: nacimiento y muerte que se mezclan en el caldero del espíritu. Este "espíritu" es el resultado de una elaboración dialéctica de materiales históricos, filológicos, literarios y estilísticos; no es la "forma" sino una combinación de cosas, una atmósfera, un rasgo, un sentimiento lo que ha reunido a varios artistas en diferentes períodos históricos. Y entonces es como si fuera un tiempo único y fluido, que mantiene a todos juntos, lo que da nombre a la exposición. El temperamento, la violencia y la simulación, la crueldad y la dramatización, el realismo y la exageración, el disgusto y la admiración, los colores rojo y negro. Un luto que es ostentoso. En El niño sin sangre retratado por Michaël Borremans la criatura parece muerta y en la Lamentación de Cristo (1614) por Peter Paul Rubens es fácil observar la vulnerabilidad de las víctimas.

En "Sanguine, cada pasión, cada mirada y cada mano llena de tristeza, sale de su aislamiento y se comparte con otros ojos y otras manos tristes para llamar el espíritu de un tiempo dilatado y siempre presente.

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