Pop culture

Stranger than Fiction

El cine produce narrativas que nos inspiran, nos conmueven y nos persuaden de manera que influencian la vida cotidiana de muchos. Pero, ¿puede el vestuario hacer lo mismo?
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Por mucho tiempo en la historia, fueron las monarquías las que dictaban lo que estaba de moda. Su declive político coincide con la popularización de las celebridades, grupos de actores y actrices que retomaron esta función y se volvieron objeto de admiración por ser un poquito más «reales» que la realeza, paradójicamente. Desde entonces el vestuario en el cine ha influenciado lo que usamos en la vida cotidiana mucho más de lo que imaginas. Aquí algunos ejemplos.

Mr. Dietrich

La carrera de la actriz alemana Marlene Dietrich comenzó en los cabarets entreteniendo a las tropas militares estadounidenses. Poco tiempo después, en 1930, ya había asegurado su primer protagónico en la película Morocco, de Josef von Sternberg con el papel de una mujer de cabaret. En esta interpretación sucedían dos cosas insólitas para su tiempo: Dietrich vestía de smoking y sombrero de copa (elementos que históricamente estaban relacionados con el poder aristocrático masculino), y besaba a otra mujer frente a la cámara. La actriz empezó a vestir de esta manera fuera de la pantalla e insistía en utilizar prendas de confección masculina. Exhibiciones de su vestuario muestran las notas de trajes hechos a la medida para «Mr. Dietrich», y muchos la acreditan como la primera mujer en utilizar pantalones en público. Fue hasta 1939, cuando una revista de moda publicó a una modelo en pantalones, que comenzó a normalizarse algo que no hubiera iniciado sin Marlene Dietrich.

The Yellow Jumpsuit

Después de Pulp Fiction, las películas de Quentin Tarantino se volvieron una suerte de promesa para el mundo de la moda por su construcción de personajes a partir del vestuario. En 2003, el director estadounidense presenta Kill Bill Vol. 1, cuyo elemento más memorable es sin duda el traje amarillo que usa Uma Thurman en varias escenas para el personaje de Beatrix Kiddo. Esta elección no es fortuita, sino que es un homenaje de Tarantino al artista marcial Bruce Lee como referencia al tracksuit que usó en la película Game of Death, en 1979. La imagen de Thurman con este traje ha perpetuado en la cultura colectiva, pero su influencia es aun más interesante.

En marzo de 2004, la ciudad italiana de Nápoles se estremeció con el asesinato a sangre fría de Immacolata Capone, matriarca del Clan di Afragola, una organización criminal mafiosa dedicada al tráfico de drogas y a la extorsión de empresas. Capone no confiaba en los hombres como guardaespaldas y solo fichaba mujeres. Su selección de acompañantes era indistinta: mujeres robustas o muy delgadas, altas o bajas, pelo negro o rubio, físicamente diferentes, pero todas llevaban algo en común al estar en servicio: el mismo traje amarillo que Uma Thurman en Kill Bill, no solo una prueba de la influencia del vestuario, sino de la simbiosis que guarda el mundo del cine con el mundo de la mafia.

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Denim & Leather

El estreno de Rebel Without a Cause, la nueva película del director estadounidense Nicholas Ray estaba planeado para el verano de 1955 y, lo que hubiera sido un estreno como cualquier otro, se convirtió en un éxito en taquilla debido a la controversial muerte de James Dean, protagonista del film, tres semanas antes. El actor tenía solo 24 años cuando sufrió un accidente automovilístico. En la película, Dean daba vida a un adolescente que utilizaba chamarra de cuero, camiseta blanca (hasta entonces utilizada por los hombres como camiseta interior), jeans y botas de piel. Su actitud contestataria buscaba alejarse de las restricciones de sus padres. El mensaje de la película resonó en la juventud de ese momento al reflejar el sentimiento de la posguerra, en un momento en el que no existía una identidad cultural como tal que la separara de la adultez. Los adolescentes empezaron a vestirse menos como sus papás y más como James Dean: tomaron la mezclilla como bandera y símbolo de liberación, quitándole el significado utilitario, e hicieron que las ventas de camisetas interiores en la segunda mitad los 50 se fueran al cielo. El debate está abierto, pero pocas películas han influenciado tanto al menswear como esta.

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La Desnudez

En 1997 el director francés Luc Besson presentó la película más cara no hecha en Hollywood hasta ese momento: Le Cinquiéme Element. Este film revolucionó al género sci-fi que hasta entonces seguía una receta muy seria y una estética predecible. Besson confió el vestuario al diseñador Jean-Paul Gaultier, quien creó más de mil piezas para esta película (un número que equivale casi a la producción de 10 colecciones) y tomó muchas referencias de su propia firma. Lo vemos en la línea bondage que sigue el vestuario de Leeloo, interpretada por Milla Jovovich, cuya desnudez construye de alguna manera su vulnerabilidad. Este diseñador ha trabajado también con el director español Pedro Almodóvar. En 2004, cuando creó el vestido prostético que utilizaría Gael García interpretando a Zahara en La Mala Educación, un personaje trans que pretende despojarse de todo aquello que lo quiera ocultar, más allá de la ropa. Para Almodóvar, este traje representó «la feminidad falsa y desnuda», y que regresa con otra colaboración de Gaultier en el film presentado en 2011: La Piel que Habito. Para esta entrega, el diseñador creó los bodies que utiliza la actriz Elena Anaya para representar esa nueva piel que esconde un secreto.

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Gaultier no solo ha mostrado la desnudez reinterpretada a partir del vestuario, sino que ha hecho la cara incluyente y transparente de una industria que por mucho tiempo omitió representaciones estéticas transexuales, o de diversidad de etnias, edades y tallas. En una película, antes de cualquier diálogo, el vestuario ya nos presentó el periodo, el contexto y algunas cualidades del personaje; y lo mismo se puede decir de lo que elegimos ponernos a diario. Copiamos el vestuario de las películas porque sus personajes se atreven a decir lo que nosotros no, nos hacen soñar y nos permiten vivir varias vidas con solo ponernos un smoking, un jumpsuit amarillo o unos jeans y una chamarra de cuero.

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