Joyería

El mundo escultural de Serpentine

La aparente simplicidad de la marca mexicana en la transformación de la materia prima logra desnudar la figura típica de joyería en algo nuevo cargado de simbolismos visuales. En un resultado único, Serpentine ha creado un universo geométrico de piezas orginales y atemporales.
Reading time 3 minutes
Fotografía por Juan Hernández / Cortesía de la marca.

En un paisaje natural de territorios opuestos, entre la costa y la ciudad de la península de Baja California Sur, nace Sofía Ordaz. Bajo un contexto idóneo para el contacto con la naturaleza, el estímulo visual hacia los materiales minerales estuvo bastante activo desde temprana edad para la diseñadora mexicana. Su búsqueda por la estética visual y estructural la llevó a migrar a Querétaro, donde comenzó a incursionar en el estudio de la Arquitectura. Años más tarde, e insatisfecha de la libertad en su capacidad creativa, optó por retomar su pasión por el dominio del color y la forma incursionando un pequeño taller dedicado al arte orfebre. De manera autodidacta y partiendo de su filosofía estética —instintiva e intuitiva—, nace Serpentine, la línea de joyería de la mexicana que se caracteriza por el diálogo entre la orfebrería y el paisaje contemporáneo, donde las formas arquitectónicas y el uso puro de los materiales es vital. Serpentine, palabra de la lengua inglesa que etimológicamente proviene del movimiento brindado por la libertad, encarna la motivación central de su interés por la joyería, visible en la conceptualización de cada colección, y en la construcción y la concepción de cada una de sus piezas, las cuales revelan un hilo conductor, el cual permite percibir la esencia de la personalidad de su creadora.

1593726704213362 g07a96411593726704676577 g07a9645
Aretes Arlequín, SERPENTINE. Imágenes cortesía de la marca.

Dentro de sus ejemplos más particulares encontramos, bajo el título de One of a Kind, varias de sus piezas estelares. En esta serie de modelos irreplicables, Ordaz retoma el concepto de custom-made y genera un vínculo único con su cliente a través de la lectura intuitiva de la pieza a crear sin perder la esencia de la marca, donde la intuición juega un papel principal. Su más reciente entrega, Arlequín, debe su nombre a la obra homónima de Pablo Picasso (1917), y se materializa en dos aretes asimétricos, elaborados en agata musgo, ónix negro, madreperla y howlita. Estructurados en una plancha de plata esterlina, los aretes delimitan su figura en cuadrados, círculos y óvalos que armonizan visualmente a las piedras.

1593726945355410 g07a9612
Collar Wilma, SERPENTINE. Imágenes cortesía de la marca.

La cohesión entre la creatividad y el concepto de Serpentine ha desembocado en diversas colaboraciones, entre ellas la colección de collares para la firma francesa Études y otra de aretes en plata esterlina para la marca mexicana Barragán. El trabajo de Ordaz ha logrado definir el proceso íntimo de la materia prima y traducir la simplicidad en extraordinarias estructuras que se han convertido en su sello distintivo.

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas